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PAMPLONA-PUENTE SKATE MARATHON


Pamplona - 11/09/2016
Un alto precio ...

Hace de ello ya varios años, cuando vi un reportaje en la televisión sobre esta de prueba de maratón de patines. Por aquel entonces si sabia patinar y por no tener no tenia ni patines. Pero como me ha sucedido otras veces, cuando algo me entra por el ojo.. Y ahí deje el recuerdo en la retina. Pasaron los años y este año 2016, pensé que era un buen año para aprender.


Me hice con unos patines fitness y comencé a patinar en solitario en los parking de los centros comerciales. Poco a poco comenzaba a no estar todo el día por el suelo. A los tres meses, y sin ninguna experiencia previa me presento en el maratón de Vitoria, a priori una carrera con un trazado sencillo pero que a la postre la lluvia lo complico todo. En cualquier caso, un paso importante, una primera participación en carrera de patines. Desde luego mucho por aprender y desde luego para nada estaba listo para afrontar una prueba como la P2P. Sin embargo ahí seguía, en mi retina.

Pasaron los meses y aunque muy puntualmente, aun salia a patinar un poco con la idea de no perder lo aprendido. Llega el verano y me asalta la idea de al menos valorar si seria capaz este año de afrontar la P2P. A priori, una locura. De esta prueba dicen que es "el maratón de patines mas duro del mundo", en especial por su desnivel.

Así pues, si quería saber si podría con la P2P, no me quedaba otra que ir a buscar cuestas. Y lo hice.

Busco pequeños desniveles inicialmente y poco a poco con cada vez un poquito mas de confianza, algo mas largas o algo mas complicadas. No consigo dominar del todo la técnica de descenso lógicamente pero terminé por cometer el error de perder el miedo.

El ultimo día de inscripción para la carrera, con la duda en todo momento en mi cabeza. Y a pocos minutos del cierre...apuntado!.

Junto a otros compañeros del club Donostiroller

Desde luego esta prueba requiere de un nivel de destreza alto en el patinaje, que yo no tenia, pero mi confianza en afrontar nuevos retos, como otras tantas veces había hecho con éxito, pudo mas que mi cabeza.

Así pues, VIII edición de la maratón internacional Pamplona–Puente, con salida en la Plaza del Castillo de Pamplona y finalización en la localidad de Puente la Reina.

A esta edición, hasta ahora su edición más internacional, asistieron personas de 10 países de todo el mundo (Andorra, Argentina, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Polonia, Rumanía, Rusia).

Una de las novedades de este año fué la versión txiki de la maratón, con dos recorridos, uno para los niños de 4 a 9 años de 725 metros de longitud, y otra para los jóvenes de entre 10 y 14 años de 3,1 kilómetros. Esta iniciativa demostró que el patinaje es un deporte en auge y para todas las edades, al contar con 81 participantes.

Dejando la bolsa para recuperarla en meta en Puente La Reina

Como decía anteriormente, esta prueba es considerada una de las más duras del mundo debido a su perfil, pues en algunos puntos se alcanza un 8% de desnivel en las subidas, y un 12% en las bajadas. Una prueba en la que los patinadores más experimentados llegan a alcanzar velocidades de 90 km/h. Los 42,195 km del recorrido transcurren por los hermosos escenarios naturales de Navarra, por lo que es una oportunidad para cualquier patinador de disfrutar de un paisaje excepcional sobre patines.

Este año la maratón ha contó con 480 participantes alrededor de un 30% más que en la edición anterior.

Durante el calentamiento

En el calentamiento, tengo la oportunidad de coincidir con otros patinadores que al comentarles ni experiencia como patinador, no podían evitar cara de asombro para terminar con un "..pues ten cuidado y ve despacio...". Todos me comentaban los mismo. A pesar de ellos, seguía con confianza, tanta que a última hora decido no llevar ningún tipo de protección.


A las 10:00 horas, y tras situarme en cola del pelotón, da salida la carrera. Decido tomarme estos primeros kilómetros para coger confianza hasta afrontar el primer descenso, cosa que me daba mucho respeto.


 
Ya en el kilómetro 3 aproximadamente afronto el descenso de hospitales.

Descenso de hospitales

Voy cogiendo velocidad hasta  llegar al punto de no retorno en el que no me queda otra que dejarme llevar. No sin sentir apuros paso el descenso y en cierta medida me relajo bastante. En mi cabeza, si he podido con este, podré con los demás.


Para mi sorpresa  ya en la primera ascensión, veo  que fácilmente mantengo un ritmo muy superior a de mis compañeros de carrera. Así pues y ya durante toda la carrera fui poco a poco adelantando posiciones, en especial en las ascensiones.

Primera ascensión

 A medida que pasaban los kilómetros iba cogiendo mas confianza, llegando a disfrutar mucho. Pero a pesar de mis cuidados, no puedo evitar notar un  fuerte dolor provocado por el roce de la bota en ambos pies. No era la primera vez y había tomado precauciones, pero no resultaron. Ya el dolor me acompañaría desde los primeros kilómetros hasta el final de mi carrera.


Tras atravesar Cizur Menor y Zizur Mayor, poco a poco nos vamos adentrando en paisajes más naturales y rurales.


Y así van pasando los kilómetros. Tensión en los descensos y disfrutando en el llano y en las ascensiones.


No era fácil coger grupo, pues para ello debía bajar mi ritmo excesivamente en el llano y las ascensiones, pero en cambio en los descensos, se me iban ligeramente, pues en ningún caso tenia intención de apretar en ellos.


Un espléndido día de sol y algo de calor, pero que yo llevaba muy bien.


Vamos atravesando diferentes pueblos como Gazolaz, Paternain, Ororbia, Ibero, Etxauri, Ziriza, Etxarri, Belaskoain, y Artzu


En el camino, dos metas volantes situadas en Ororbia (Km 16) y Ziriza (Km 22).


Pero dos sentimientos empezaban a apoderarse de mi. Por un lado la sensación de alegría por que quedaban ya pocos kilómetros como culminar un reto, que hasta hacia bien poco me parecía totalmente imposible.


Por otro, cierta angustia pues se acercaba la que decía era el descenso mas difícil de todo el recorrido a escasos 3 kilómetros de la meta. La dificultad radicaba en que ademas del descenso en si mismo, el trazado era con curvas fuertes donde los mas experimentado podían alcanzar fácilmente los 100 km/hora. A lo mas que yo había llegado y estaba siendo ese mismo día, serían unos 50-60 km/h.


De cualquier manera corono el alto de montaña que corresponde con el Alto de Orendáin, puerto situado entre Belaskoain y Artazu en el kilómetro 35 aprox.



Prácticamente de aquí a meta todo era descenso. Para la mayoría de los patinadores con experiencia, dirían que ya lo tenían hecho, pero para mi llegaba lo mas duro.


Mi estrategia era tratar de llegar lo mas frenado posible a la curva de Artazu antes de afrontar las curvas de herradura. Cosa harto difícil por otra parte si no dominas la técnica de frenado.


Pero mi estrategia se vino abajo en seguida. No había contemplado la fatiga acumulada que acumularía en los kilómetros finales de la carrera que ya empezaba a notar en las curvas de los descensos previos a este punto crítico.


Parecía como si mis patines no se pegaran correctamente al asfalto y su inestabilidad era mayor que durante los kilómetros previos. Por otra parte, no contemple tampoco que el tramo anterior a la curva de Artazu, también era descenso donde era inevitable coger mucha velocidad. En este punto, ya me di cuenta que no iba a poder reducir mi velocidad. Mi velocidad iba en aumento al igual que la vibración de mis patines. Trato de incorporarme para frenarme con la resistencia del aire. Cosa que funciona, pero no cuando vas enfilado y con tus patines saltando. No me quedaba otra. Posición de "chus" para al menos ganar estabilidad y que sea lo que dios quiera en la curva a 90º. Metros antes de la curva y dado el cariz que tomaba el asunto, no pude evitar que se me escapara un "...que voy!!!!!..." cuando en realidad quería decir "...cuidado que me ostio!!! pararme!!!!.".

Totalmente descontrolado tomo la curva a gran velocidad esperando el momentazo. Inicio la curva y por un pequeño instante pienso.."ost...que libro!!!!...".

NO.

Tracé bien la curva pero cuando quise enderezar, mi patine derecho se salió de la calzada. El resto ya os imagináis. Os recuerdo como al inicio de la crónica comentaba que ...no llevaba protecciones.

Veinte minutos de asistencia médica en ese preciso punto. Estaba claro que no era el único que se había caído allí. Tras ello, y estando a poco mas de 2 kilo metros de meta, me calzo nuevamente los patines a pesar de la gran avería que me acababa de hacer para eso si....ser finisher.



Reto conseguido, eso si, pero a muy alto precio. Me quedo con que estoy seguro que ninguno de los 500 participantes no sabía patinar  al comenzar el año.

La alegría de otros participantes llegando a meta

Al menos me cuelgo esa medalla.


Desde luego una carrera que no deja indiferente a nadie y paraíso de los patinadores.


Aunque le he cogido algo de miedo a eso de ver pruebas por la tele que despues se te meten por los ojos...ahí ando viendo, a ver que es lo próximo!!!.


Secuelas de la caída ya una vez en casa

Maratón patines Pamplona-Puente
http://pamplonapuente.org/