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MARCHAS DE MONTAÑA O "CARRERAS"?



No hay duda que el espíritu con el que se afrontaban las marchas de montaña de otra época, no es el mismo que se puede apreciar ahora. La típica estampa del montañero pertrechado con botas altas de montaña, grandes mochilas y bastones ha dado paso otras bien distintas, aquellos que van a hacer trekking y aquellos otros que utilizan la marcha a modo de entrenamiento o casi seudocompetición.


Cada vez son menos aquellos que van con la única intención de pasar una agradable mañana de paseo por la montaña. La organización hoy día las marchas de montaña, poco se diferencian de las carreras, pues encontramos completa información del recorrido y sus desniveles, buena señalización y como no avituallamientos. Cuentan a su favor incluso con alguna ventaja mas, un precio bastante mas reducido.


En alguna ocasión incluso, recuerdo haber recogido algún obsequio conmemorativo.

Sinceramente creo que los organizadores de las marchas de montaña, pretenden aún mantener ese espíritu montañero, pero no pueden evitar que los perfiles de los participantes vaya cambiando. Creo que lejos de criticar esta nueva utilización de las marchas, debemos todos aceptar los cambios y permitir que aquel que lo desee pueda acercarse al mundo del trail running y por consiguiente a la montaña, a través de estas marchas de montaña que le permitirán conocer este ámbito sin la presión que conllevan las carreras y sin miedo a “ser el último”.

Son un excelente medio para entrenar y buscar nuestra mejora en nuestro rendimiento deportivo, pues al fin y al cabo es el medio mas similar a la situación de competición.



Pero aun siendo esto así, creo que tanto unos como otros debemos respetar el objetivo principal que motiva la organización de las marchas de montaña, que no es otro que el de disfrutar de la marcha por la montaña, por lo que debemos entender que aquellas personas que acuden con esa intención deben poder hacerlo, y no podemos “arrollarlos” con  nuestros ritmos. Debemos tener ese respeto y saber adaptarnos al espiritu de las marchas de montaña.