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DESAFIO LURBEL AITANA


Finestrat (Alicante) - 28/11/2015
No fue ninguna broma...

Necesitaba (me apetecía) participar en un ultratrail para poder así completar mi trió particular de objetivos para esta temporada 2015/2016. Así pues me había propuesto completar un triatlon distancia ironman, una prueba de ultraresistencia de MTB de 24 horas y esta última, un ultratrail. Una forma como otra cualquiera de añadir un poco mas de motivación a tantas horas de entrenamiento.


Habia podido por suerte completar las dos primeras y a partir de septiembre me puse en modo "trail on". Las lesiones, primero una fractura de uno de los huesos sesamoideos del pie derecho y una tendinitis rotuliana después, hicieron que tuviera que ir barajando diferentes opciones hasta finalmente decidirme por esta II Edición del Desafio Lurbel Aitana.

Nada sabia de ella la verdad, tan solo que la logística era mas llevadera que para otras muchas carreras. Y es que en esta ocasión, quise dar algo mas de prioridad a participar en una carrera que no presentara grandes dificultades logísticas (transporte, alojamiento, etc.) que a alguna otra quizás con mayor poder de convocatoria.

Y es que quizás estamos mas acostumbrados a hacer esto segundo, elegimos participar en aquellas carreras que nos entran por lo ojos y después gestionamos su logística, pero no al revés. Soy de los que piensan, que todo este aspecto forma parte ineludible de la carrera y que en muchas ocasiones nos llega a resultar mas difícil de gestionar que la propia carrera en si. No en vano, en la mayoría de los casos, empleamos mucho mas tiempo durante el transporte, alojamientos, recogidas de dorsales, asistencia a charlas técnicas, compras de última hora, etc. que en la propia carrera en si, por lo que la facilidad con la que podamos abordar todas estas tareas, hará que la experiencia global sea mas o menos positiva. "Lo importante no es siempre el destino, sino el viaje".

Con todo, El Desafio Lurbel Aitana, que se celebraba en la localidad de Finestrat (Alicante), presentaba todos los ingredientes para realmente poder disfrutar de un breve pero intenso fin de semana. Aun pudiendo haber valorado la posibilidad de alojarme en Finestrat (como otros muchos hicieron), opte casi sin pensarlo en alojarme en Benidorm ya que lógicamente presentaba muchas opciones realmente interesantes. A 15-20 minutos en coche de la localidad de Finestrat, no tarde en decidirme y me alojé en uno de los muchos hoteles situados casi a pie de playa. Y es que por 40 euros/día, disfruté de una habitación con espectaculares vistas y media pensión con buffet que hizo las delicias de mi paladar.


Benidorm (Alicante)



Pero había que llegar hasta allí, y lógicamente el aeropuerto de Alicante dispone de muchas conexiones con aerolíneas de bajo coste, otro aspecto que facilita y mucho la logistica. Un agradable vuelo en avión y con mi coche de alquiler rumbo a Finestrat.


Finestrat (Alicante)



Google maps me condujo hasta allí, donde pude llevarme una agradable sorpresa. Finestrat es un precioso pueblo de la Costa Blanca con mucho encanto, con sus casas colgadas sobre la peña de yesos y a espaldas de la mole del Puig Campana que al día siguiente subiríamos ya en carrera.

Monte Puig Campana


Me llamó poderosamente la atención que a pesar de tener su casco histórico en el interior, cuente con unos 267 metros de costa, la Cala de Finestrat , convirtiéndose  en el municipio de España con la salida al mar más pequeña.

Asi pues, llego a Finestrat y ya empiezo a disfrutar del ambiente trailero.


Finestrat - Entrega de dorsales


Aclaro todas las dudas posibles, sobre todo en lo relativo a las bolsas que te transportan a los kilómetros 39 (Avituallamiento de Benimantell), kilómetro 68 (Avituallamiento de Confrides) y kilómetro 90 (Avituallamiento de Sella). En especial, quería tener claro a que hora estarían de vuelta, dado que mi viaje era un tanto fugaz y a las pocas horas de terminar el ultra, de ir todo bien, tendría que estar cogiendo el avión de vuelta. Me confirman que las irían trayendo poco a poco tras el paso de los corredores, como así fue finalmente. Siempre tiendo a utilizar estas bolsas, pues prefiero pecar de prudente y tener un poco de repuesto de todo (Ropa, comida, botiquín, pilas, etc..). Siempre "un poco mas de todo" aunque finalmente no utilice nada.





En esta ocasión me acompañaría el dorsal 198. No soy supersticioso y por tanto es un buen número, como cualquier otro. Me gustó que tuviera estampado el perfil de la carrera. No es el mejor dorsal que he tenido, pues ninguno ha igualado hasta la fecha, y ya van siendo muchas carreras de todo tipo, el dorsal de tela del trail EH Mendi Erronka de Leiza, que ademas del perfil estampado, la tela de peso ligero y tacto muy agradable impedía que se rompiera por el sudor u otros motivos.

Dorsal de tela de la carrera EH Mendi Erronka


El ambiente era cada vez mayor, acercándose cada vez un mayor número de participantes para recoger el dorsal para cualquiera de las tres carreras posibles (40km con 2600m positivos; 80km con 4500m y la carrera reina de 120km con 7200m).

Finestrat - Zona de expositores, salida y meta


Otros participantes con mas tiempo que yo, mantenían conversaciones seguramente hablando de lo que podría acontecer mañana. Todos ellos seguro, con cierto nerviosismo, necesario por otra parte para tener el nivel de activación justo antes de una carrera.

Finestrat - Zona de expositores


Sin tiempo de poder asistir a la charla técnica, decido ir a buscar mi hotel en Benidorm y ubicarme lo antes posible para poder cenar pronto, preparar todo lo necesario para la carrera y poder descansar bien.Siempre conviene asistir a estas charlas, pues siempre hay información que resulta de interés y ademas es una ocasión única para conocer otros participantes y compartir experiencias.

Finestrat - Charla técnica


LLego a Benidorm y fácilmente ubico el Hotel. Estaciono en las inmediaciones y me integro plenamente en el ambiente característico de esta época del año de la localidad. Muchos grupos de personas de avanzada edad de un lado para el otro cruzándose con otros grupos de giris disfrazados y dispuestos a pasar otra memorable noche en Benidorm.

Ya instalado, me sorprendieron gratamente las vistas de la ciudad.

Un pequeño paseo para estirar las piernas y cambiar de aires, dio paso a una estupenda cena a base de carbohidratos en el Buffet del Hotel.

A las 21:30 horas, ya estaba listo para descansar, pues a las 04:15 tocaría diana. Repaso un poco lo que viene, que no es ninguna broma no:




Llego a Finestrat y la organización ha habilitado varias zonas de parking en las que dejar tu vehículo sin ningún problema ni aglomeración alguna. Ultima tarea de la mañana, dejar las tres bolsas para los avituallamientos.

Y las 06:00 horas todo listo.

Instantes previos a la salida de carrera


Mi intención, salir muy muy tranquilo e ir de menos a mas, que siempre me ha ido bien.




Casi 200 participantes en la modalidad de 120km y 400 para la de 80km. La organización ofrecía para esta edición un total 1200 dorsales como limite máximo entre todas las carreras.




Otros 400 participantes tomarían la salida a las 08:00 horas para tomar parte en la modalidad de 40km.





Primeros kilómetros que sirven para quitarse miedos y tensiones y enseguida, tras un pequeño descenso comenzamos a ascender saliendo de la localidad. Primeros kilómetros fáciles debido al todavía agrupamiento de los participantes donde aprovechas para ir viendo sensaciones, si ubicación dentro del pelotón es la correcta, etc.

Primeros kilómetros - luces de frontales


Me habían advertido que gran parte del recorrido era sobre terreno pedregoso y si bien estos primeros kilómetros se hacían por pistas fáciles ya pude ir viendo que la piedra iba a ser la gran protagonista de esta carrera.




Poco a poco va amaneciendo y casi sin darnos cuenta nos plantamos en el avituallamiento del kilómetro 15.



A partir de aquí empezaba realmente la fiesta. La ascensión al Puig Campana, un kilómetro vertical de mas de 3 kilómetros. Esta pedrera del Puig Campana, es una dura ascensión que aborda prácticamente en linea recta mil metros de desnivel hasta la cima. No en vano, esta ascensión (Kilómetro vertical del Puig Campana) llegó a ser Campeonato de Europa ISF en 2011 y después Copa del Mundo Skyrunning en 2012.

La meteorología acompañaba y esta edición 2015 se presentaba con unas condiciones casi perfectas para su desarrollo. Cielo totalmente despejado que nos permitió desde las cumbres en los kilómetros siguientes disfrutar de unas vistas espectaculares.

El aún agrupamiento de los corredores hacia que el ritmo de ascensión no fuera muy alto, si bien, la ascensión fue ya realmente dura. Mientras subía no dejaba de pensar como subirían los especialistas mundiales estas rampas, si corriendo o no. Desde luego ninguno de nosotros lo intentaba. Prácticamente vertical a duras penas podíamos evitar caer o resbalar con la dificultad añadida de ser un terreno lleno de piedras sueltas.

Ascensión a Puig Campana


Aun con las fuerzas bastante intactas, todos subíamos mas o menos rápido. Sin embargo ya algunos aprovechaban cualquier pequeño espacio para tomarse un breve descanso.

Ascensiones a Puig Campana

Finalmente corono la cima y como premio las espectaculares vistas de Benidorm al fondo.

Coronando Puig Campana


Estaba seguro que esta ascensión nos pasaría factura a todos antes o después. Algo que personalmente me preocupaba un poco era no pasar excesivo calor y a pesar de que la previsión para el día de carrera era de 5-16ºC en la ascensión al Puig Campana, ya me sobraba todo siendo aun las 09:30 de la mañana.





Comenzaba el primero de los descensos de importancia, y si ha habíamos podido comprobar como se las gastaban las ascensiones, no menos duras, mas aún si cabe, iban a ser los descensos.


Descenso tras coronar Puig Campana

Fue en este primer descenso, donde empecé anotar que muscularmente las piernas iban a sufrir de lo lindo, asi que había que empezar a gestionar aún mejor si cabía el esfuerzo.

Descenso técnico en dirección al avituallamiento 2


Compartiendo aún kilómetros los participantes de las dos carreras, había un vaivén de posiciones y adelantamientos, pero la verdad es que cada vez iban siendo menos.




Tras la parte dura zigzagueante de este descenso, el terreno fue suavizándose un poco para llegar al avituallamiento del kilómetro 22.



En el avituallamiento, en los que como siempre trataba de emplear no excesivo tiempo, cargaba líquidos al 100% y trataba de estirar un poco la musculatura. Había tomado esa decisión antes de la carrera. Cuidar mucho la hidratación y la musculatura de las piernas. Estiraba suavemente, simplemente con la idea de recuperar los ángulos completos del movimiento. Notaba como la musculatura se acortaba en cada tramo generando mucho tensión y de esta manera se relajaba un poco. Mas tarde iríamos viendo el resultado de esta prueba.

Avituallamiento 2 (Km 22)

Salgo preparado para afrontar un nuevo tramo, y es así como quería afrontar la carrera, tramo a tramo sin pensar en nada mas. Empiezo a notar que sube la temperatura, que no siendo altas, en mi caso puedo a llegar a acusar. Efectivamente, en este tramo donde no corre mucho el aire y apenas hay vegetación enseguida noto pequeños calambres en los tibiales, nada de que preocuparse. Sigo hidratándome bien y se que deberían desaparecer a medida que continuara corriendo.

El paisaje es ameno que no llego a disfrutar del todo. Es normal oír a traileros "Que bonito era recorrido", "Que paisajes, que....". Quizás aun me queda mucho por aprender, pero sinceramente cuando miro las caras del resto de compañeros de aventura, veo la misma expresión que en la mía. Expresión de esfuerzo, de agonía,...y desde luego que a ninguno le veo detenido apreciando el paisaje con una sonrisa en la boca. Es realmente difícil incluso recordar en este momento que escribo estas lineas, como era cada uno de los tramos por lo que transitábamos. Al menos yo, necesitaría detenerme, relajarme y olvidarme de que estoy en una carrera. Solo así podría disfrutar en todo su esplendor el paisaje, que se que era realmente espectacular. Recuerdos tengo, de lugares espectaculares eso si, pero vagos, recuerdos vagos.



Y yo a lo mio. Continuamos desgranando este Desafio Lurbel Aitana. Comienza un terreno en descenso con algunos pequeños picos que nos lleva al kilómetro 25-26 donde nos encontramos con una mas corta que las anteriores pero también dura ascensión. La recuerdo en especial por que estábamos cerca de rodar la cota mas alta de temperatura de la jornada e iba buscando la sombra cuando la había. La parte final, es un tramo de cemento, que mientras algunos de mis compañeros la maldecían, debe ser que el recorrido así no es puro trail 100%, yo agradecía, descansando por unos instantes del traqueteo  y tembleque continuo que iban soportando mis piernas corriendo entre piedras constantemente.

Antes de llegar a esta pequeña cima, un participante de la carrera me entrega su chip agradeciéndome que lo llevará al avituallamiento próximo para informarles que abandonaba por una lesión por esguince de tobillo.

Esto ya empezaba a encajarme mas. Un terreno técnicamente tan exigente y parecía que nadie tenia problemas. Al mismo tiempo empezaba a recibir noticias de que comenzaban las caídas, lesiones y abandonos. Era en cierto modo lógico.

Lo que no sabia es que hacerle esta favor, me acarrearía una pequeña y sorpresiva bronca por parte de algún miembro de la organización a posteriori.

Tras la cima un descenso fácil por pista de esos que te obligan a correr durante bastante tiempo de manera continua y donde empiezas a desear encontrarte con una brutal ascensión como las anteriores y es que para entonces ya mis cuadriceps empezaban a estar hartitos de tanto meneo.

Ya en el avituallamiento (Km 30 aprox.), bebo y como algo y mi rutina de estiramiento, los cuales, por cierto, cada vez me cuesta mas hacer.

También aprovecho para entregar el chip que me había entregado el corredor que decidió abandonar y es aquí cuando, creo que sinceramente preocupado, un miembro de la organización algo enfadado se dirigía a mi quejándose de como podía haber tomado esa decisión. Les comenté que el corredor parecía conocer la zona y que al parecer había tomado algún camino hacia alguna población, cosa que no le tranquilizó.



Y yo otra vez a lo mio, ahora tocaba otra, y ya iban algunas en la cuenta, dura ascensión esta vez con algo mas de calor al hacerla a pleno sol y sin sombra alguna.

Inicio del descenso en dirección al avituallamiento 4 en Benimantell 


Sin querer hacemos grupo de 4 o 5 y llegamos a la cima. Largo descenso nuevamente aunque mas tendido que el Puis Campana para llegar al avituallamiento de Benimantell (Km 39). Antes nos separábamos los corredores de las carreras de 80 y 120km. A partir de ese punto, se notó mucho la afluencia de corredores y ya empezaba a ser habitual ver muchos corredores en solitario.

Avituallamiento 4 en Benimantell (Km 39)

Ya en el avituallamiento, pude acceder a la primera de mis tres bolsas personales.

Cartel informativo

En cada avituallamiento un cartel informativo, ubicándote en carrera, cosa que agradecí y mucho.
Tratando de no emplear mucho tiempo salgo en solitario continuando el descenso aun por terminar.

En esta zona se visualiza el embalse de Guadalest, que bordeamos antes de afrontar el durísimo pico de la
“Mallada del Llop”.

Embalse de Guadalest


Pero antes coincido con otro corredor Valenciano con el que compartiría los próximos kilómetros. Afrontamos juntos un terreno mas llevadero hasta comenzar la primera parte de la ascensión que para mi sorpresa fueron bastantes metros por asfalto y pista. Íbamos a buen ritmo y alcanzamos otro grupo de 4 corredores. Juntos llegamos hasta el avituallamiento del Barranco de Canal (km 49).



Aun quedaba la mayoría de la ascensión y ademas esta primera parte fue realmente la mas fácil. En este punto mi compañero de viaje me comenta que tiene un fuerte dolor en la cadera y que tiene dudas de si seguir o no. Finalmente decide esperar y descansar, así que decido continuar con los últimos cuatro participantes con los que había contactado. Me encontraba fuerte y podía seguir bien su fuerte ritmo.

Pero la cosa fue cambiando. El terreno cada vez mas complicado. Mucho desnivel y complicado avanzar. Todos vamos muy lentos. Comienzo a tener calambres en los tibiales y aductores y me obligo a bajar el ritmo de la ascensión. No puedo seguir al grupo y me quedo solo. Momento complicado pues me encontraba solo y aun una larga y estaba claro que muy dura ascensión. Ademas debía gestionar el liquido. estaba haciendo calor y necesitaba beber, pero aunque partí con 1,5 litros del ultimo avituallamiento, estaba perdiendo liquido rápidamente.

En ningún caso se puede ni trotar. Toda la ascensión es andando y ya esto exigía un gran esfuerzo. Largo muy largo. Mucha piedra.

Unos 100 metros delante de mi veo un participante rezagado del grupo que tuve que dejar. Me sirve de guía y no me siento tan solo en esta dura ascensión. Por momentos mi cabeza trataba de traicionarme haciéndome pensar que aún no habíamos llegado a la mitad y estaba siendo realmente duro.

Sabia de cualquier manera, que debía pasar estas horas de máximo calor como pudiera pues con la caída de la temperatura mi cuerpo se recompondría y funcionaria mucho mejor.

Llego a la cima y noto un viento que me trae algo de frescor. Me ha costado y mucho.



A partir de aqui el paisaje es realmente espectacular.




No encontramos en una especie de tridente al que llaman la "Serrella", y tras haber coronado la mallada del Llop, tocaba tras una dura bajada afrontar otro pequeño duro pico, el Pla de la Casa.



Antes del ascenso, terreno pedregoso donde es complicado trotar, pero al menos las vistas son increíbles.




Aun podías llegar a ver corredores por delante y por detrás. En las ascensión anterior parecía no haber nadie, pero aquí arriba parecían salir de debajo de las piedras.



Corono el “Pla de La Casa” (km 51).



Tras el último afrontamos un nuevo duro descenso. En algunos descensos la organización colocaba un cartel informativo indicando bajada técnica. En realidad yo apenas llegaba a diferenciar los descensos catalogados como bajadas técnicas de los que no, pues la mayoría me parecían técnicamente complicadas y había que andar con mucho ojito.



Poco a poco voy acercándome al avituallamiento de Confrides (Km 68). Mi idea era llegar antes del anochecer.




Pero en este tramo del día y sobre el kilómetro 57, tuve mi segundo momento de leve debilidad.  Sabía que había un avituallamiento intermedio sobre la mitad de carrera en el kilómetro 62. Aun no había llegado y aunque el terreno ya no estaba siendo tan duro, tuve una gran sensación de cansancio. Y por un momento dude de poder completar la prueba. Y mientras estaba pensando las posibles opciones, me topo inesperadamente con el avituallamiento. Pensaba que aun quedaban algunos kilómetros para la mitad de carrera. Mi sorpresa fue al ver el cartel informativo. Me indicaba que había rebasado la mitad del recorrido, que quedaban 58 o 59 kilómetros. Pensar que quedaba menos de la mitad me hizo dar la vuelta al cuerpo. La importancia de la mente. Mi cuerpo cambió y mente también y con todo el ánimo del mundo me lancé a llegar a Confrides. Tan solo una pequeña diferencia de 2 o 3 kilómetros cambio mi predisposición hacia la carrera. Y es que esto es así.




Ahora lanzado, voy solo adelantando algunos corredores y viendo de lejos ya Confrides. Esta anocheciendo. Apenas tengo luz pero me niego a parar a sacar el frontal antes de llegar. Al cruzar un pequeño riachuelo, uno de los pocos que hemos cruzado hasta el momento, patino y caigo en el agua. No pude evitar meter la zapatilla en el agua, justamente lo que quería evitar. En ese momento llega el último corredor que acababa de adelantar y me sugiera que saque el frontal. Tenia razón. Ya apenas se veía y de ahí mi caída.



Me pongo el frontal y tras una pequeña última cuesta llego a Confrides. Esta vez si, mi idea era cambiarme de ropa, comer y beber con tranquilidad y disfrutar un poco del ambiente. Ya es de noche. Son las 18:00 horas. Hay bastante jaleo entre familiares y corredores que van llegando. Parecía que estaba prácticamente solo en esta carrera y en cuanto parabas un poco, de dabas cuenta que no. Hago una llamada de teléfono y me informan que he debido entrar el 60 y pocos, cosa que me sorprendió gratamente.


Avituallamiento 7 en Confrides (Km 68)

Salgo ya con noche cerrada para afrontar otra mítica ascensión a monte Aitana que da nombre a la carrera.

Sabía que iba también a ser una subida larga pero algo mas tendida que las anteriores. Ademas me gusta la noche, quizás es lo que mas me atrae de este tipo de pruebas.

Nada mas comenzar a subir, me alcanza una pareja de valencianos que iban charlando continuamente. Parecían ser amigos e iban juntos. Conocían bien la zona y de hecho creo que habían debido participar en la edición. No tenía intención de ir con ellos, pero sin querer los tres marchábamos al mismo ritmo.

Después de un rato, comienzan a dirigirse a mi de vez en cuando. Participo algo de la conversación y aunque podía entenderlos, “mi valenciano” no es mi bueno. Seguía pensando que no íbamos a estar mucho rato juntos, pero al menos por un rato su conversación hacia que no pensara en el esfuerzo de la carrera.

Y la verdad es que al menos uno de ellos no callaba.

La subida era larga pero no muy dura y recuerdo tramos por pistas anchas no tan técnicas como muchos de los tramos anteriores. Cogimos un buen ritmo y cada vez me sentía mas parte del trio. Poco a poco me voy soltando y voy hablando mas con ellos.

Adelantamos a varios participantes.

Adelantamos también a la que a la postre sería el primer equipo mixto clasificado. Creo que los adelanté hasta en cuatro ocasiones mas anteriormente y me seguía sin explicar como es que estaban delante mio.

Mis compañeros de ruta me habían avisado que lo duro realmente de la ascensión era el tramo final, que si bien era corto era también duro.

En este tramo final me adelanto casi sin querer y corono solo. Por un momento pensé que me tocaría seguir en solitario. Ya en la cima, me encontré con lo mejor y lo peor.

Era una noche de esas que parecía estar diseñada para correr por el monte. Luna casi llena y estrellas. Por un momento me paré para disfrutarlo. Unos segundos nada mas pues el terreno si bien era ya mas llano estaba plagado de piedras. Apenas se podía distinguir el camino, si es que lo había.

Imágenes de corredores de otras carreras pasando de día por donde otros lo hacíamos de noche

Era prácticamente imposible pisar donde no hubiera piedra y eso realmente te destrozaba las piernas. No preocupo en exceso pues pienso que enseguida comenzaremos a bajar y dejar atrás el terreno pedregoso. Pero no.

Enseguida noto que mis ex-compañeros de ruta, estaban cerca. En ese momento, me doy cuenta que no voy por el buen camino y que no se donde estoy. Las baterías de mi linterna iban a menos y no podía ver mucho. Justamente ahora que necesitaba tener una buena visión.

Aprovecho la cercanía de mis ex-compañeros de ruta para esperarles y orientarme algo mejor. Me advierten que iba mal y me junto nuevamente a ellos. Tenia claro que intentaría hacer todo el descenso con ellos para evitar perderme nuevamente. Aquí arriba no era buen lugar para perderse precisamente.

Y se me hizo largo, muy largo. Parecía que no terminaba nunca. Piedras y mas piedras y cada vez el descenso era mas técnico y con mayor pendiente. Todo el cuerpo y las piernas en especial, sufrían con tanto traqueteo.

Uno de los componentes iba mas lento en las bajadas y nos adelantamos el otro y yo.

El siempre me advertía que el siguiente tramo era peor. Nunca le oí decir que vendría algo mas suave o fácil. Me negaba a pensar que podía ser así, pero es que siempre acababa teniendo razón.

No había descanso alguno y este terreno cada vez mas técnico y duro se hacia muy exigente.

A menudo pensaba, que si yo, que realmente me gusta corretear entre piedras, lo estaba pasando realmente mal en este tramo tan duro, como lo pasarían otros muchos que venían por detrás.

Pero la cosa podía empeorar y empeoró. Rompí un bastón. Uno de los tramos del mismo se partió y lo llevaba colgando. A pesar de ello, lo llevé encima con la esperanza de arreglarlo en el próximo avituallamiento.

Llegamos a la altura de un participante envuelto en su manta de supervivencia. No es que hiciera mucho frío, pero el terreno impedía trotar y la marcha era lenta por lo que según el estado de cada uno, se podía pasar mal. Le preguntamos si se encontraba bien. Nos dice que va tocado y que tiene frío que no nos preocupemos que tratará de llegar al avituallamiento y ya vería que hacia después. La imagen de corredor envuelto en su manta de supervivencia me impacto en gran medida. Estas son las imágenes que tan solo se ven en los ultratrails.

Y finalmente llegamos al avituallamiento 8 de Port de Tagarina (Km 80). Por un momento respiré. Quería descansar un rato de tanto salto y tanto esfuerzo. Mis cuadriceps estaban que echaban humo.

Intento arreglar el bastón y veo que era imposible. Llega el tercer componente y lejos de alargar un poco mas la parada, enseguida comentan de salir. Si ellos salían yo también. En cinco minutos estaban de nuevo en marcha. Me siguen insistiendo que lo peor des descenso esta por llegar y yo casi no me lo podía creer. Habia sido duro realmente rebasar la cima de Aitana y esta primera parte del descenso. Ademas tenía muy poca luz y ya casi dependía de mis compañeros para poder ver donde metía los pies.

Volvemos a separarnos, dejando atrás a uno de los componentes. Por suerte con el que voy, tiene una potente luz en su frontal y voy delante de el para aprovecharse de su haz de luz.

A partir del kilómetro 84 aprox. tras un pequeño tobogan, continua el sufrimiento con un descenso prácticamente vertical. Quizás el descenso mas duro que haya hecho antes. Prácticamente se bajaba saltando de piedra en piedra. Mas bien parecía que estuviéramos haciendo un descenso con esquis de travesía. Un salto y frenar, otro salto y frenar y así continuamente. Por suerte aun tenía fuerza en las piernas y realmente las sensaciones que tenía me daban tranquilidad. El entrenamiento hecho en este sentido estaba dando sus frutos.

Sin la luz de mi compañero no hubiera podido descender, cosa que le agradecí enormemente. Y este técnico y durisimo descenso se prolongó por unos kilómetros mas.

Y por pensar, pensé en cuanto estarían sufriendo mis zapatillas. Esas piedras cortantes le estarían metiendo unos buenos viajes. Gracias que había reservado bastante mis Sportiva ultraraptor y las lleve a esta carrera con pocos kilómetros. Me estaban protegiendo muy bien tenia la curiosidad de ver como acabaría tras la carrera.

Y tras este agónico descenso llegamos a Sella (Km 90). Me pareció el mejor avituallamiento del mundo y con eso lo digo prácticamente todo.

Ya solo quedaban unos 30 kilómetros y estaba seguro que salvo lesión llegaría a meta. Estaba animado pues pensaba que ya había pasado lo peor.

Había oído hablar a mis dos compañeros de ruta que la subida a la ultima dificultad montañosa, la sierra de Orxeta era algo dura también, pero casi ni les escuchaba pues pensaba que para entonces ya estaba todo hecho. Gran error el mio.

Aun así, y tras esperar a nuestro tercer componente. Re-emprendemos la marcha muy muy animados. Incluso nos hacemos un selfie.

La subida al Colt de Sacarest, no resultaba tan dura salvo por la acumulación de kilómetros y quizás fue el tramo menos duro de toda la carrera. Pistas anchas, no excesivo desnivel, algún que otro llano o descenso ligero.

Devuelvo el favor y doy luz a uno de mis compañeros de debía cambiar las luces de su frontal. El otro componente avisó que iba por delante dado que tenia molestias que le impedían correr y tan solo podía ya andar rápido. No sabía que ese momento fue el último que estaríamos juntos los tres.

Juntos los dos tratamos de dar alcance a nuestro compañero. Después de tantos kilómetros sin poder ni trotar por la dificultad técnica del recorrido, en este tramo nos obligábamos al menos a correr a ritmo suave. Había que aprovechar. Poco a poco empiezo a encontrarme mas cómodo en este terreno. Se que me van bien los tramos de rodar y poco a poco me voy adelantando sin querer. Voy adelantando cada vez a mas corredores.

No se en que momento llegué adelantar a nuestro otro compañero que iba por delante, pero realmente sabia que llevaba un buen ritmo sin parar en ningún momento y para estas alturas de la carrera, no todo el mundo podía hacerlo.



Seguía con un solo bastón, y estaba realmente sorprendido de la soltura con la que me pude desenvolver con el. Tan solo se me cargaba un poco el hombro, lo que era lógico, pero pude comprobar que era mejor ir con un solo bastón que sin ninguno.



Voy disfrutando, ahora si, lanzado a meta pensando que ya no quedaban muchos kilómetros. Llego solo al avituallamiento del Colt de Sacarest (Km 101). Allí un animado grupo de voluntarios me informa que aun me quedan unas 3 horas mas de carrera. Ya para entonces sabía que había habido algún ajuste y que la distancia total de carrera era de 116 km. Y no quería creerles, al decir que tardaría 3 horas para cubrir 15 kilómetros.

Un poco desinflado por la información, afronto otro tramo mas aunque decido aflojar el ritmo visto lo visto. Bajada dura, y es que a estas alturas cual no lo es.

La verdad es que los kilómetros pasan mas lentos aún si cabe en esta parte final quizás por que solo deseas llegar ya cuanto antes.

Algunas imágenes de este descenso en mi cabeza, cuando adelantaba a otros participantes, pero sintiendo la dureza de otro nuevo y duro descenso aunque no tan técnico.

Así llego al avituallamiento de la Crta Orxeta (km 108). Donde otro ruidoso y animado grupo de voluntarios pronuncia por primera vez “…ya lo tienes hecho…”. Música celestial para mis oídos.

A pesar de ello me advierten que tengo que subir Orxeta. Recordé que me habían advertido sobre esta ascensión, a la que no hice casi ni caso. Y es que habitualmente cometo ese error de no prestar atención a los tramos finales de los perfiles con esa excusa de que “…si he llegado allí...”. Pero no que va.

Una pequeña subida que precede a un pequeño rápido descenso que aprovecho para trotar sin parar. Este tramo previo a la subida a la Sierra de Orxeta se me hizo algo pesado. Yo me obligaba a correr pero mi cuerpo ya no estaba para tanto.

Inicio la ascensión y en seguida veo luces de frontal subiendo por una pared casi vertical. Otra vez. Bueno, pensé será dura quizás pero corta. Pues ni lo uno ni lo otro. Era muy muy dura y se me hizo eterna.

La ascensión que mas sufrí. Si hasta ahora había sufrido mucho especialmente en los descensos, ahora tocaría hacerlo en la subida. Subida muy muy lenta por sendero en zig-zag. Realmente agotador. Era bonito sin embargo poder ver los frontales de los que iban por delante tuvo y los que venían por detrás y comenzaban la ascensión. Pensé que sería bonito hacerla de día y descansado, pero era de noche y ya todos estábamos como estábamos.

En mas de un momento, me abordó el pensamiento de pararme y tumbarme a descansar, sin embargo lo iba retrasando para la curva de mas adelante, aquel árbol, aquella piedra….

La fatiga era general y otra vez se me me estaba haciendo eterna la subida. Al menos el terreno no era especialmente difícil. Piedra si, pero se adivinaba bien el camino al menos.

Tenían razón, ojito con Orxeta. Hay que llagar a este punto con ciertas reservas.

Ni se como llegue sin parar a la cima. Ahora ya casi se podía adivinar Finestrat a lo lejos. Muy animado, inicio este descenso sin saber que me enfrentaría a otro durisimo durisimo descenso entre piedras y mas piedras donde te veías obligados a tirar de piernas para frenarte continuamente y evitar caer al suelo. Duro, durisimo ultimo descenso final. Sin embargo la imagen de Finestrat al fondo tira de ti. Veo a dos participantes delante de mi pero ni trato de acercarme, da igual. Ya solo quiero llegar.

Termino el descenso dejando el pedregal atrás para correr por una pista ancha y lisa. Se me había olvidado lo que era correr en este tipo de terreno. Y me di cuenta entonces de lo cansado que estaba. A pesar de ello no paro hasta llegar a los alrededores del pueblo. Piso carretera, ya no habría mas montaña ni mas piedra. Ya próximo al pueblo veo a unos Agentes de policía. Una Agente me dice “...no corras…” y tenia razón. Era mejor disfrutar de la entrada al pueblo y eso hice. Nadie en las calles pero disfrutaba cada paso que daba por ellas.



Así llego a la plaza donde empezó todo. No estaba emocionado, no, como en otras ocasiones, no iba a llorar de alegría tampoco. Pero si estaba muy contento y orgulloso de mi esfuerzo.




Entro en una solitaria meta sin bombo ni platillo. No lo necesitaba. 23 horas y 9 minutos de puro trail es lo que viene a buscar y con creces fue lo que recibí.

Sorprendido por la dureza de esta carrera, que valoro mas cada día que pasa desde que la completé. Quería cerrar un pequeño ciclo con esta carrera y no pude elegir mejor.

Llegué aquí obligado por las circunstancias y descubrí una muy buena carrera.

Una organización perfecta al menos en lo que a mi respecta. Nada que reclamar y nada que achacar, mas bien todo lo contrario.

Con la satisfacción de los deberes hechos, y tras recoger mis dos primeras bolsas del corredor que para mi sorpresa ya estaban allí, cojo el coche y voy al hotel en Benidorm sobre las las 05:30 horas.

Una ducha de gato, de esas que te cuesta darte, pues es imposible doblarte bien y duermo unas tres horas. No quería perderme el desayuno buffet que tenia incluido. Si el estomago me lo permitía, y la verdad es que se había portado muy bien en toda la carrera, me daría un festín.

Tras desayunar, preparo las maletas y acudo nuevamente a Finestrat para recoger mi tercera y última bolsa del corredor. Llego a Finestrat sobre las 11:30 horas de la mañana. La hora limite (30 horas finalizaban a las 12:00 horas). Aun se veía entrar corredores casi al limite de la prueba. Hablo con dos de ellos. Para mi sorpresa y tras confirmar conmigo la dureza de la prueba, me dice que este mismo año habían participado con éxito en la UTMB. Nada menos que dos finisher de la versión larga de la UTMB entrando casi al limite del tiempo es permitido. Creo que sobran las palabras.

Mas tarde pude saber que otros corredores con las mismas circunstancias habían entrado después de hacerlo yo. Y quizás ahora, alguno se pregunte cuanto se ha de entrenar para poder afrontar con garantías esta prueba tan exigente.

Pues voy a decir una obviedad, pero no hay nada que asegure una relación causa-efecto. Si entreno tanto, rendiré cuanto, ni nada similar.

Cada deportista presenta sus propias características, así que para los amantes de los números hay van los míos.

Rodajes largos (Trail) o sesiones de volumen (22 horas en 7 sesiones); 1 de 5 horas; 2 de 4 horas; y 3 de 3 a 3 horas y media. Sesiones cortas (Trail) de entre 1 a 2 horas; 10 sesiones y (asfalto) otras 10 sesiones de 1 hora máximo. Ademas de 1 a 1 hora y media semanales de trabajo de fuerza y algunas pocas horas de otras actividades de tipo cardiovascular. Todo ello desde el mes de septiembre hasta la carrera. En total unas 60-70 horas de entrenamiento. Antes de comenzar esta preparación había estado preparando otro tipo de pruebas de triatlon, mtb, etc. pero sin llegar a pisar el monte en ningún momento. Ahora cada cual que saque sus conclusiones.

No tuve noticia alguna de los dos compañeros con los que a la postre compartí mas kilómetros. Me hubiera gustado hablar con ellos, pero esto es así. Aun así, quedé realmente agradecido por su compañía y ayuda, sin ellas quien sabe si todo hubiera sido distinto.

Vuelvo a casa con gran satisfacción y por que no decirlo con unos mas que generosos regalos por parte de la organización. No siempre recibes tanto. Una camiseta técnica, unas medias de compresión y unos calcetines técnicos de la marca organizadora de la prueba Lurbel, que a bien seguro daré buen uso.












Otro regalito también me lleve a casa, cosa que viene siendo habitual en este tipo de pruebas:



Otra uñita que sumar a la colección.



Y una rozadura con hematoma interno en el talón. No es tanto para lo que pudo ser.

Pero siempre algún pero, y al parecer por lo que he podido leer, lo único que falló algo fue el seguimiento en directo de los corredores a través de Internet. Lo desconozco pero al parecer así fue. Espero equivocarme.

Destacar la calidad de las fotos realizadas por los fotógrafos de Extreme Photo Sports Creative y Mountain Running Photo, que nos permiten tener estos bonitos recuerdos.

Yo se bien, que tan solo estar allí y tomar la salida tiene un gran merito y por eso, tanto a los que llegaron como a los que no, al primero como al último, agradecerles su participación, pues sin todos ellos no podríamos disfrutar de esto que tanto nos gusta.

Nos vemos en la próxima!




Desafio Lurbel Aitana
www.desafiolurbel.com