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EHUN MILAK


Todo suma…
11/7/2014 - Beasain (Guipuzcoa)

Esta edición de ehunmilak venció a mi mente, poco a poco, hasta mi rendición en el kilómetro 90.



Sin embargo me quedo con todo lo bueno, que lo tiene y mucho.

Como no, me inscribo a la versión larga e 168 kilómetros con 22.000 metros de desnivel acumulado. Desde luego que no estaba preparado físicamente, pero quizás menos mentalmente, en este año que por motivos personales no he estado muy centrado y tampoco he podido rascar el tiempo que habitualmente dispongo para entrenar. No se trata de excusas.

Junto a los buenos mugalaris de Erlaitz

Pero allí estaba, en la línea de salida del viernes 11 de Julio a las 18:00 horas, entre grandes trailrunners vascos entre otros,  “la creme de la creme”, diría yo. Muchos conocidos en la salida y muchos otros animando. Es lo que tiene correr en casa.

Poco a poco los corredores entrando en la zona de salida

No había dedicado mucho tiempo al estudiar el recorrido, pero si a la logística. En cada ultratrail en el que participo, las incidencias, que siempre las hay, nunca se repiten, pero yo con el afán de controlarlas todas, me afané en tenerlo todo dispuesto. Así pues, me olvidé de lo mas importarte, la mentalización.


A este tipo de carreras, no puedes acudir confiando simplemente en tu bagaje previo. Si, ya he hecho otros trails de similares características, pero como digo nunca es lo mismo y desde luego “preparar” la cabeza es fundamental.

Aspecto de la salida llena de gente animando

De cualquier manera, allá que voy junto a otros casi 300 participantes. Primeros pasos, y pongo en marcha mi reloj. Este simple gesto ya comenzó a vaticinar lo que iría llegando después, pues mi reloj se volvió loco, quedándose en blanco. Pues empezamos bien!, sin darle mucha importancia.


Decido salir prácticamente en cola para poco a poco ir progresando con una actitud mas positiva, lo que en muchísimas ocasiones me ha funcionado. Un tramo llano saliendo de Beasain y empieza la primera subida. S


Saco los bastones, que no volvería a guardar en toda la carrera como suele ser habitual. El tiempo de momento respeta y las previsiones tampoco eran muy malas. Por ese lado estaba tranquilo.


Con los tiempos de referencia amigos míos que ya lo intentaron en la edición pasada, mi pretensión no pasaba por completar esta carrera en menos de 37 horas.

No voy a entrar en los detalles del recorrido, dado que es de sobra conocido, sin olvidarme de aclarar que es simplemente espectacular (al menos lo que yo pude realizar) a sabiendo que me perdí quizás lo mejor por llegar. De cualquier manera, recorrido variado y con un poco de todo,  incluido tramos bastantes técnicos acrecentado si cabe aún mas por una mas que generosa capa de barro.

Llegando al avituallamiento de Zumarraga

Así llego a Zumarraga (Km 20) a un ritmo cómodo (02:57) y mas o menos sobre el tiempo previsto.

En el avituallamiento me encuentro a otros corredores a los que no espera ver allí, si no bastante mas adelante. Eso me animó un poco.

Completos avituallamientos y voluntarios totalmente entregados.


A partir de Zumárraga, el tiempo cambia y empieza a llover, el habitual xirimiri.

El barro comienza a ser mas habitual y algunos tramos de los senderos comienzan a ponerse impracticables.

Hasta el avituallamiento de Elosua situado en el kilómetro 30 aprox. (04:16 min) voy bastante bien a no ser por que mi estomago ya me estaba avisando que no iba a aceptar cualquier cosa.

La siguiente ascensión e 2 o 3 kilómetros y bastante desnivel, se me atraganta un poco.

Después un tramo con pequeños toboganes que me dejan coger un poco de aire. Había estado mucho tiempo corriendo solo y en este tramo me pego detrás de otro participante, sin palabras, pero acompañado.

Posteriormente le rebaso y marcho solo. Con el tiempo me empiezo a “agobiar” un poco y empezaba a necesitar un revulsivo, algo que me sacara de esa dinámica que llevaba trotando solo.  Poco después veo las luces de un grupo de unos cuatro corredores que marchan por delante y decido apretar un poco para buscar un poco de compañía.

Al llegar a ellos, me percató que mi pupilo Julen estaba en el. Me alegro. Comienzo a hablar con el y acabo por integrarme en el grupo que marchaba a un ritmo bueno para mi. Era lo que necesitaba.

Juntos comenzamos un descenso muy embarrado y peligroso. En el grupo un madrileño que pasa sus apuros al tiempo que comentaba lo bien que bajábamos por el barro los vascos.

Así llegamos al avituallamiento de Madarixa en el kilómetro 42 aproximadamente en 06:43 minutos, y sin parar demasiado continuamos la marcha.

Perdemos a dos de los componentes y seguimos junto a mi amigo Julen Azpiazu e Iñigo Estevez Kapelastegi. Poco a poco van tomando mas ritmo lo que era normal y poco a poco comenzaba a no ir tan cómodo. Poco antes de comenzar el fuerte descenso a Azpeitia les dejo marchar por delante. Comienzo el descenso muy peligroso lleno de piedras canteadas y mojadas. La gente comenzaba a caer como moscas.

Por si fuera poco, mi deslumbrante nuevo frontal con un haz de luz de camión, empieza a cambiar de modo a cada salto que daba. (Con luz intensa, con luz tenue, intermitente o simplemente sin luz). Al parecer con los saltos se activaba por inercia el botón de cambio de modo. En ocasiones cuando iba algo lanzado, me quedaba sin luz y debía parar en seco con el esfuerzo que ello supone. Cambiar el modo y volver a arrancar. Un sin vivir!!!!

Y finalmente, a pesar de haberme defendido muy hasta el momento con el barro y las piedras, caída. Fuerte golpe en la cadera. Me levanto y sigo, pero siento un fuerte dolor en cada zancada.

A pesare del dolor llego a Azpeitia (Km 55 y 8:31 minutos). Me siento en el avituallamiento. Los hasta entonces compañeros de viaje, me dicen que continúan. Yo me tomo un momento. No puedo comer ni beber nada. Finalmente acudo al puesto de la cruz roja, para pedir ibuprofeno para el dolor y vaselina para una pequeña rozadura que comenzaba a incordiar en la entrepierna.

Continuo bastante dolorido. Físicamente maltrecho, pero mentalmente bien aun.

Eran las 02:30 de la mañana del sábado y comenzaba una larga y dura ascensión. Recuerdo que la lluvia era bastante continua sin ser fuerte y a medida que subíamos la niebla era mayor. Por momento con la luz del frontal encendida y la niebla, no podía ver mas de 1 o dos metros por delante de tuyo. Voy otra vez solo y se me vuelve a atragantar esta subida, no presentaba un desnivel grande pero era constante.

Bajo el ritmo y algún que otro corredor comenzaba a pasarme lo que me desanimaba un poco ya que hasta el momento había sido todo lo contrario.

Finalmente llego al punto mas alto de la subida. Rebaso un luz intermitente amarilla y entre la niebla y la lluvia, no veo el siguiente indicador. Decido continuar adelante. No se como pero en poco tiempo, aquello me empezó a oler muy mal. Un descenso fuerte entre piedras que no te dejaban prácticamente ni andar. El recorrido de la prueba es duro y técnico pero aquello ya me parecía demasiado. Me paro y trato de oír algo. Nada de nada. Estaba claro que me había desviado. Nada vuelvo para atrás y listo. Pero no.

Algo me hube de desviar, el caso es que no reconocía nada. Apagaba la luz dado que con ella, no podía ver nada y solo veía alguna silueta de las cimas, pero nada que me indicara por donde ir. Comencé a desplazarme a oscuras que casi veía algo mas, pero nada. No veía ni oía nada. Tras unos 10 o 15 minutos, llamo a la organización informándoles de mi situación. Me dicen que les diga lo que veo y les digo que nada.

Me comentan que no pueden localizarme por el Gps, pues el mío parece que no funcionaba bien. Al parecer en esta edición hubo bastantes problemas con ellos. Me piden referencias y prácticamente no les puedo decir nada. Me dicen que este tranquilo que mandarán gente a mi busca. Cada 5 minutos aproximadamente me llamaban para ver como estaba, cosa que agradecía. Me pidieron que no me moviera y no parar de utilizar el silbato de emergencia, pero al estar en lo alto de la montaña había mucho viento y rápidamente me empiezo a quedar frío. Por un momento me empecé a preocupar un poco, pero me tranquilizaba que en no mucho tiempo amanecería (serían aproximadamente las 5 de la mañana cuando me perdí) y al menos podría ubicarme algo mejor.

Ya helado de frío, decido moverme para entrar en calor, sin perder la referencia de donde estaba “perdido”. Y derrepente tras un roca, se alza un frontal a lo lejos….”ehhhh..aquí…”. Vaya ya me han encontrado que bien!!!.

Al aproximarme me doy cuenta que no eran mis rescatadores sino otro corredor que al moverme había oído el silbato de emergencia. Le digo que continúe que yo voy detrás. Comienzo a trotar cuesta abajo y empiezo a entrar en calor.

Llego al avituallamiento de Zelatun en el kilómetro 66 en 12:20 min ya habiendo amanecido. Durante el tiempo que había estado perdido tenía claro que después de todo lo que me estaba pasando (El reloj, la linterna, la caída, el haberme perdido, etc.) y mal tiempo que seguía haciendo, lo dejaría. Sin embargo aun con dudas, salgo del avituallamiento y continuo camino a Tolosa.

Dos horas por delante, pero al menos iba físicamente y mentalmente bien. Sin mayor novedad llego a Tolosa (km 80), donde tendría mi bolsa y me tomaría un tiempo para descansar, cambiarme de ropa y reponer fuerzas. Llego tras 14:30 aun con el tiempo previsto inicialmente lo que con el tiempo perdido durante mi “perdida” suponía que había marchado bastante bien y con bastante adelanto hasta entonces.

Avituallamiento de Tolosa

Recuerdo todo el paseo que hay que recorrer desde que entras en el pueblo hasta que llegas al avituallamiento como una verdadera tortura. Llano eso si, por las calles de la localidad, pero tremendamente largo.

Coincido nuevamente con Javier Hernandez, el canario que conocí en el UTGC de 154km en el 2012, buen tío. A priori su ritmo es bastante mayor que el mío, lo que a pesar de todo, no parecía haber ido yo nada mal.

Salgo del avituallamiento y continuo, esta vez camino a Amezketa. No paro de correr cuando el terreno es propicio para ello pero me cuesta. Había parado de llover. Sigo. Había bajado el ritmo, lo notaba.

En este tramo, mi cabeza confusa, dudaba entre el si y el no continuamente. Comienza a llover nuevamente y el camino totalmente embarrado. Me sentía húmedo y mojado nuevamente. Ahora a todo lo acontecido hasta el momento, había que sumarle que me notaba empapado. Si, no, si, no, si….

Mi mente era débil, parecía estar buscando excusas. La previsión metereologica para la segunda y mas dura parte de la carrera era mucho pero, viento, frío y lluvia en la subida al Txindoki.

Con todo llego al avituallamiento del Jazkue Gaina (Km 89) en (16:58 min).

En el ultimo tramo me habían pasado unos 4 corredores y me parecía sentir que fuera entre los últimos de la carrera.

Me siento por un momento en una silla y sin pensarlo mucho mas, un “Si lo dejo aquí, me bajáis?” me sale por la boca.

Si hubiera estado en una prueba lejos de casa donde la logística hubiera supuesto un mayor trastorno y coste o bien un reto deportivo diferente para mi, quizás me lo hubiera pensado mas y no hubiera tenido duda alguna, pero no era el caso.

Un tema mental mas que otra cosa, pensando que quedaba aun lo mas duro y que las condiciones metereológicas parecían ir a peor. No me apetecía. La verdad.

Al día siguiente me levanté como una rosa, como si hubiera hecho 17 horas y 98 kilómetros. Nunca antes había tenido esta sensación. No terminé, sin embargo las sensaciones y recuerdos de mi paso por esta carrera son muy positivos. Quizás por su dureza y la climatología adversa, pero también por haber sentido bien tratado por todos los que hacen posible esta carrera, e incluso aficionados que podías encontrar en cualquier rincón animando y ayudando incluso con “avituallamientos sorpresa”.

Al margen de la Ehm de 168 km donde finalizaron 150 de los casi 300 participantes, otra carrera daba inicio a las 23:00 horas del viernes, la G2h de 88 kilómetros don finalizaron 240 de los casi 340 que tomaron la salida.

La dificultad e esta carrera se centra en saber gestionar bien el esfuerzo y también la mente y mas aún si la climatología es tan adversa como viene siendo habitual.

Una gran carrera que marca y que no deja indiferente a nadie

Ehun milak