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BEBER “AD LIBITUM" o "CUANDO TE DE LA GANA"...


Seguramente que la eterna pregunta de cuanto he de beber en competición para no deshidratarme ha revoloteado por tu cabeza en mas de una ocasión.

Personalmente he podido leer mil y una vez que debemos beber tanto como para no sentir la sensación de sed y la solución pasa por un suministro programado de hidratación.

Pero que hay de verdad en todo esto?
 


No es nada difícil leer en cualquier revista especializada recomendaciones como esta:


Pues como en todos los ámbitos, todo depende.

Tras leer un articulo publicado por Timothy D Noakes (Department of Human Biology, University of Cape Town, Sports Science Institute of South Africa, Cape Town, Sudáfrica), y dada mi experiencia personal en deportes de ultraresistencia, me empiezo a decantar una sola hipótesis.

Según este artículo, si nos trasladamos a comienzos de la década de los 70, los “profesionales” nos dirían que deberíamos intentar a toda costa no beber durante el ejercicio. Si en cambio nos trasladamos a mediados de la década de los  90, estos mismos “profesionales” nos dirían que deberíamos beber tanto como podamos tolerar para restituir la perdida de liquido a través del sudor y por tanto restituir el peso corporal perdido.


Pero la verdad es que la hipótesis de que los seres humanos han sido diseñados para beber solo lo necesario para mantener la osmolalidad del plasma, y no necesariamente el peso corporal, tanto en reposo como durante el ejercicio, es la que mas me convence.

Beber para mantener el peso corporal podría afectar el rendimiento físico induciendo un exceso de peso y aumentar la probabilidad de hiponatremia asociada al ejercicio en cierto tipo de deportistas.

No se han encontrado evidencias científicas que demuestren que deportistas que beban poco durante el ejercicio desarrollen complicaciones médicas específicas.

El entomólogo de termas y corredor de ultramaratones Bernd Heinrich planteó la teoría que los
seres humanos evolucionaron específicamente para realizar ejercicios prolongados en el calor: "El hecho
que nosotros, como los animales adaptados a la sabana, tengamos tales respuestas de sudoración
hipertrofiadas implica que, si somos naturalmente tan derrochadores con el agua, esto sólo puede ser a
causa de alguna ventaja muy grande.

La ventaja más probable es que nos permite realizar ejercicios prolongados en el calor. Nosotros no necesitamos una respuesta de sudoración para superar a los predadores porque esto requiere tener una capacidad de realizar esprint cortos y rápidos, dónde acumular una carga de calor, al igual que una carga de ácido láctico es aceptable. Nosotros necesitamos sudar para continuar corriendo durante el calor del día, momento en el cual la mayoría de los predadores se retira a la sombra”.



De cualquier manera, los estudios científicos se posicionan a un lado y otro de estas hipotesis o teorias en base a estudios donde quizas no han contemplado todas las posibilidades de estudio.

Unos realizaban estudios donde los grupos de estudio o bien beben nada o bien lo suficiente para restituir el peso perdido por el sudor, pero no bebiendo cuando tenían sed.

Los estudios futuros deben plantear comparaciones entre estos grupos en el laboratorio y en el campo y bebiendo diferentes cantidades.



Según los estudios publicados hasta la fecha demuestran que beber ad libitum produce resultados al menos equivalentes a beber “para restituir todo el peso perdido a través del sudor”.

Yo, al menos, ahora lo veo un poco mas claro.

La ausencia de consecuencias adversas al desarrollar déficits leves o moderados de fluidos provocados por las pérdidas de sudor durante del ejercicio, y controlado mediante un mecanismo de sed basado en la osmolalidad plasmática y la capacidad de “superar la sed”, me hacen pensar que los seres humanos han sido diseñados para beber solo lo necesario para mantener la osmolalidad del plasma, y no necesariamente el peso corporal, tanto en reposo como durante el ejercicio.