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UTGC 154km


12-14 Octubre - Gran canaria

...  Me gusta "este" deporte ...

Nunca antes y seguramente en ninguna ocasión mas, podré vivir una carrera desde sus entrañas como lo he hecho en esta ocasión. Por lo general escribo mis crónicas hablando en primer lugar del resultado de mi participación en la carrera de turno y finalmente hago una breve reflexión sobre la organización de la misma. En esta ocasión quiero hacerlo al revés.

Y es que gracias a los organizadores he podido disfrutar esta carrera en concreto de una forma diferente, más cercana, mas mía.

Es realmente raro participar en una carrera con tan solo 21 participantes, sin saber exactamente si ello se debe a la dureza de la misma o a otros factores que no llego a vislumbrar. Es raro conocer al director o responsable de la carrera y que el mismo haga un breafing de la misma prácticamente para uno solo. Es raro, o al menos poco habitual, que traten a tu acompañante como a uno mas de la organización y le dediquen la misma atención y cuidados que a los propios deportistas. Es complicado explicar por que cuando yo mismo entré en meta, entró Mikel Gonzalez y no el dorsal número 11. Y es difícil de creer como una organización con tan pocos medios y recursos puede llegar a hacer algo tan grande.

Vaya de antemano así pues, mis mas sinceras gracias a toda la organización de la UTGC, desde ahora mis amigos.

Ahora si comienzo un breve relato de mi participación en esta carrera de 154 kilómetros y 16000 metros de desnivel acumulado.

Detalle del recorrido de la UTGC 154km

Recogiendo el dorsal en Playa Melenera

Detalle del centro de actividades

Nunca antes había afrontado una distancia tan larga y con tanto desnivel, por lo que me era difícil visualizar los problemas que me podría encontrar y como afrontarlos. Aun así, y tratando de preveerlo en la mayor medida posible, modifique mi entrenamiento habitual de preparación, no tanto en volumen de kilómetros, que en realidad, he hecho menos que en otras ocasiones, si no en el modo de realizarlos. Así mismo incorporé nuevo material técnico con un resultado mas que aceptable , y adopté una nueva estrategia de alimentación o suplementación con resultados muy positivos.

Dorsal de la "suerte"

A las 7 de la mañana del 12 de Octubre, llegó el momento de ponerlo en prueba y daba comienzo la prueba.

Instantes antes de la salida de la prueba

Preparando los "bartulos"

Aun de noche, las luces de los frontales tomaron protagonismo durante aproximadamente una hora afrontando la primera dificultad montañosa, el barranco de Guadayeque, un kilometro con 800 metros positivos, que daba paso a una ascensión continua pero más suave hasta él kilometro 6 aproximadamente y el primer descenso de unos 3 kilómetros hasta el pueblo de Santa Lucia. Otros 4 kilómetros mas de ascensión y estabamos en el pueblo de Tunte, donde se encontraba el primer avituallamiento. Hasta entonces todos bastante agrupados en un grupo de cabeza con 8-9 corredores y el resto algo mas desperdigados. Todavía la temperatura era buena y por supuesto las sensaciones también. El ritmo era llevadero para todos.

Salida de la prueba

Tras este avituallamiento, ya se empieza a romper este primer grupo y yo hago el mío con otros dos corredores, Ramón Sánchez Segura (20) y Jesús Rodríguez Mato (17). El primero triatleta al igual que yo con muchos Ironmans a sus espaldas y ultras también y el segundo un experimentado ultrafondista. Un poco de conversación con ritmo tranquilo y así llegamos hasta el kilometro 28 aprox.

Marchando por el sendero

Rebasamos el monte de Chira, y las presas de Chira y Soria donde nos encontraríamos el segundo avituallamiento. Hasta aquí, todo normal a excepción del calor, que ya era intenso sobre los 28º supongo. Con el ritmo suave llevado, andando a paso ligero en ascensión y trote suave en llano y descenso, las fuerzas se mantenían bien.


Ayudandome de los bastones

Un poco de fantástica paella que parece sentar bien a mi estomago. Mónica que se encontraba participando en la organización, me comenta que vamos muy bien, quintos o así. Mi meta era tan solo llegar, pero alegraba saberlo.

Disfrutando de la rica paella

Y nos disponemos a salir. Hablo con Ramón y me dice que si que salimos, pero Jesús se encuentra algo indispuesto y nos dice que salgamos sin el que tratará de recuperarse tomándose algo mas de tiempo. Como siempre primeros minutos andando, y aquí si empiezo a notar algún pequeño calambre en las piernas. Trato de no asustarme, pues es habitual en mi en estos primeros kilómetros y cuando hace mucho calor, a pesar de estar incorporando a la bebida del camelbak las pastillas de sales de la marca GU que descubrí en la Transpyr este año y que tanto me gustaron. En cualquier caso calambres en mucha menor medida que en otras ocasiones.

Juanto a Ramon justo en el momento de salir del avituallamiento (Km 30)

Sin ninguna sombra, el sol era de justicia pero Ramón y yo seguimos con paso firme no sin equivocarnos en algún tramo del camino que nos obligó a retroceder y es que hasta el kilometro 64 el recorrido no estaba señalizado, por lo que la organización obligaba a llevar GPS o mapa de ruta. GPS al que no presté ninguna atención, apostando por ir acompañado en todo momento por algún participante que conociera algo el terreno. Tras unos 5-6 kilómetros desde el ultimo avituallamiento coronamos la montaña del tauro en un grupo de 5 corredores ahora en el que además de Ramón y yo, se añadieron Samuel Arroyo (2), Francisco Javier Hernandez (13) y Francisco Javier Godoy (7), todos ellos con mucha mas experiencia que nosotros dos y que claramente iban de menos a más. Nos pegamos a ellos y tras volvernos a perder en un par de ocasiones mas, viéndonos obligados incluso a llamar por teléfono a la organización para retomar la ruta, afrontamos en el kilometro 33,5 un descenso que nos llevaría hasta el pueblo de Mogan en el kilometro 48 con unos últimos kilómetros de descenso casi vertical que hizo algo mella en mis piernas. Para entonces llevábamos entorno a las 9 horas de carrera y casi casi era lógico. En este descenso mis cuadriceps se quejaron un poco, ralentizando un poco el ritmo que provocó que los dos Franciscos y Samuel se marcharan unos metros por delante tras el avituallamiento.


Llegando junto a Francisco Javier Hernandez (13) al avituallamiento de Mogan (Km 48)

Cogiendo fuerzas en el avituallamiento

Junto a Ramón, otra vez los dos solos, comenzamos la ascensión en dirección a las Casas de Venegara. Ramón empezó a acusar el cansancio quizás por un golpe de calor, pero yo me encontraba otra vez fuerte y decidí tratar de alcanzar a mis tres excompañeros, cosa que logré fácilmente.

Ahora los cuatro sin Ramón, continuamos la marcha suave pero continua, permitiéndome incluso el lujo de ir marcando el ritmo en las subidas, donde me encontraba realmente a gusto. Poco a poco y sobre el kilometro 60 alcanzamos a los corredores que ocupaban la segunda y tercera plaza respectivamente y afrontamos el descenso hacia el pueblo de la Aldea en el kilometro 84 donde nos aguardaba un avituallamiento especial, con duchas, fisios, y nuestra bolsa personal para reponer alimentos y cambiarnos de ropa. Yo tenia prevista una parada larga de unos 45 minutos a 1 hora y poder afrontar la noche y el largo ascenso con algo mas de fuerzas. En el descenso mis compañeros marcan ritmo que mis cuadriceps no pueden aguantar y se me van. Me voy quedando atrás, aunque siempre los tengo a la vista. Un descenso duro nos lleva hasta el inicio del pueblo, no sin antes perdernos en una nueva ocasión mas, haciendo algún kilometro que otro extra. Ya en las afueras del pueblo, les pierdo de vista y sigo a mi ritmo. Ahora si necesitaba llegar para descansar algo. Tras unos larguisimos 2 o3 kilómetros por el pueblo llegamos al pabellón polideportivo donde estaba el avituallamiento especial.

A punto de llegar al avituallamiento de la Aldea (km 64)

Me siento algo tocado de piernas y sobre todo de pies. Me quito las zapatillas y veo que se debe a tres enormes ampollas que me han salido en la parte externa de mis talones provocados sin duda alguna, por los calcetines que llevaba y además, por no haber atado correctamente los cordones de las zapatillas desde el inicio de la prueba. Casi casi me lo imaginaba. Los calcetines son de la marca Injinji, de dedos, los mejores que existen en mi opinión para este tipo de pruebas, pero no los calcetines de asfalto que llevaba en esta ocasión que provocabann que resbalara ligeramente el pie en el interior de la zapatilla. Habia querido reservar los mismos calcetines pero especificos para trail para ponermelos en este avituallamiento y veo que me equivoqué. En cualquier caso, me pondría a partir de ahora estos calcetines para trail que tantas veces he probado y que nunca me han generado ningún problema, así que estaba tranquilo. En primer lugar trato de comer algo, pero mi estomago no quiere. Esta cerrado.

Imagenes del avituallamiento de la Aldea

Lo dejo para después. En ese momento me empiezo a encontrar mal como con ganas de devolver. Me doy unos minutos y parece que pasa. Después una ducha que me deja como nuevo, eso si tiritando de frío dado las pocas defensas que en esos momentos tiene nuestro cuerpo. Me abrigo bien. Después tocaba el fisio, un estupendo profesional que me “recompone” como puede mientras un traumatólogo me hace las curas. Tras las curas unas Compeed y listo. No olvidaré el truco del masaje con la bolsa con hielos por mis piernas.

El fisioterapeuta y Traumatologo trabajando a "destajo"

En pocas carreras se ven estos Boxes. Era como estar en una carrera de F1, entrabas en Boxes y ale!, a continuar!.

En en el avituallamiento de la Aldea, tras la ducha,  el cambio de ropa y masaje, listo para afrontar la noche (Km 64)

Mónica que también se encontraba allí ayudando a otros corredores, me facilita enormemente todo.
Ya era de noche. Mientras estaba en Boxes, veo que los dos franciscos y Samuel tras 45 minutos deciden salir. Yo esperé un poco mas. Tras casi ya una hora, decido que era hora salir. No quería salir solo de noche por miedo a perderme aunque al parecer, a partir de este punto estaba balizado, así que pregunto haber quien estaba preparado para salir. Me comentan que se ha formado un grupo que saldrá en 20 o 30 minutos y decido esperar. No tenia prisa.

Así pues formamos grupo Ramón, que había llegado algo mas tarde que ya repuesto de su bajón, Carmelo Roberto (15) y Javier Santana (21), que durante gran parte de la carrera habían permanecido en los primeros puesto de la carrera. Estos dos últimos eran Canarios y me daba confianza pues conocían bien el terreno.

Comenzamos una larga, dura y oscura ascensión de mas de 20 kilómetros y unas 5 horas y pico hasta el pueblo de Artenara. Casi sin querer, me convierto durante muchos kilómetros en el guía del grupo marcando ritmo. El frontal que decidí probar en esta ocasión de PETZL, era pequeño y pesaba poco si, pero no iluminaba mas que mis pies. A pesar de insistir en que otro del grupo con mejor luz fuera en primer lugar, insisten en que marque yo el ritmo, que lo hago muy bien…..¿Ummm¿?¿?¿?¿?¿¿?¿?. Vale, de acuerdo.

La luna no ayudaba mucho con poco mas de 3-4% de iluminación, aunque el espectáculo del cielo estrellado lo compensaba todo. Paso a paso, sin mirar mas que a mis pies, y sin pensar en nada, sigo y sigo. Esta vez había preparado concienzudamente un mp3 con música elegida, en especial para la noche, al suponer que me tocaría navegar solo. Pero así, en grupo, no necesitaba música alguna, no me apetecía. En silencio sin hablar mas que para hacer alguna pequeña parada técnica, llegamos finalmente a Artenara. Llevábamos ya 89 kilómetros.

La verdad es que me seguía sintiendo bien, tan solo el dolor de las ampollas de mis talones. Las piernas perfectas y el dolor de cuadriceps que note antes de llegar a la Aldea, había desaparecido durante la larga ascensión. Llegar a estas alturas y en estas condiciones, era para estar realmente contento y motivado. Media hora de descanso donde pude dar cuenta del salchichón a bocados y es que no se que tiene este alimento, que nunca suelo comer en casa, pero que en todos los ultras devoro y devoro sin parar.

En este impás, los primeros corredores de la carrera de 83 kilómetros que salía a las 24:00 horas desde la Aldea, nos alcanzan. Casi daba miedo verlos, parando lo justo para beber algo mientras se notaban sus cuerpos muy agitados tratando de coger aire. Habían hecho en casi la mitad de tiempo la misma ascensión que nosotros, eso sí, sin 64 kilómetros por delante. Eran aproximadamente las 04:00 de la mañana.

Continuamos sabiendo que a partir de ese momento nos irían adelantando mas y más corredores de esa carrera. Hablamos el grupo y decidimos tratar de llegar antes del amanecer a Garañon en el kilometro 104, punto del siguiente avituallamiento. Eso significaría que iríamos bien, con buen tiempo y ritmo. Continua la ascensión. La tónica era la misma, en silencio uno tras otro hasta que comienza a bajar la temperatura y empieza refrescar bastante. Parada técnica y nos ponemos los cortavientos. Estaríamos rondando los 1500-1700 metros de altitud. Empiezo a bostezar una y otra vez mientras camino. Tengo sueño, pero no es momento de dormir.

Continuamos y entra una niebla que cubre toda la cumbre y la llovizna nos empapa bastante. Tampoco nos preocupamos demasiado, no estaba previsto lluvia y sabíamos que sería breve como así fue.

Tras aproximadamente 13 kilómetros desde Artenara y unas 3 horas de camino llegamos a Garañon. Nos tomamos nuestro tiempo, unos 30 minutos o quizás más.


En el avituallamiento de Garañon (Km 104)

En este punto otra carrera daba comienzo a las 09:00 horas. Muy animados pues tan solo nos quedaba la ascensión al Pico de las nieves de 1,5 kilómetros aprox. A partir de aquí comenzaríamos el descenso. Salimos de Garañon ya con las primeras luces del amanecer y como siempre noto que el cuerpo se “recarga”. Aumenta aun más mi ánimo. Ni rastro de síntomas de agotamiento, mas que el normal y tan solo el maldito dolor de las ampollas.

Tras coronar el Pico de las nieves comenzamos a bajar y después de muchas horas a volver a trotar. Los primeros kilómetros trotando en descenso, se hacian algo duros, pero poco a poco se van soltando las piernas y se hace cada vez mas fácil. El grupo se anima y los cuatro vamos trotando cada vez que se da la ocasión.


Con el grupo camino al avituallamiento de Valsequillo

Un respiro para sacarnos una fotito

Tras 22 kilómetros aproximadamente en descenso llegamos a Valsequillo, con el siguiente avituallamiento. Son las 12:00 horas aproximadamente. La verdad es que las horas pasan rápido. Cada vez que miras el reloj han pasado como poco 2 o 3 horas. En este punto se dio salida a una nueva carrera a las 11:00 horas, un poco tarde para ver la salida nosotros.

Detalle del avituallamiento de Valsequillo (Km120)

En los últimos kilómetros antes de llegar aValsequillo, Carmelo Roberto (15) había decidido irse por delante aunque suponíamos que esperaría en el avituallamiento como así hizo. Aunque parecía preveerse que tenia planteada alguna estrategia. Se le veía fuerte. A estas alturas estabamos en los puestos 5-8 de carrera aunque para nada entraba en nuestros planes que los corredores de delante pudieran estar próximos a nosotros.

Otra media hora de descanso y decidimos continuar. Antes, miramos el orden de llegada, casi por curiosidad y vemos que el tercer corredor nos lleva aproximadamente una hora. Mucho tiempo. Ahora tocaba una ascensión a La Barrera, no muy dura a no ser por que llevábamos ya 120 kilómetros en nuestras piernas y tras otro descenso, nueva subida a la montaña de las Palmas de otros 2 kilómetros. Pequeñas “tachuelas” que transcurrían a lo largo del descenso, que casi agradecías. En este tramo Carmelo Roberto (15), que ya había avisado salto de nuevo del grupo, pero pensando que seria solo para descender no le seguí ni el resto de grupo tampoco. Para cuando me di cuenta que trataba realmente de marchar en solitario ya nos sacaba cierta ventaja. Faltaban unos 20 y tantos kilómetros. La noche había transcurrido tranquila a ritmo suave, sin castigarnos y mis piernas seguían bien sin síntoma de fatiga ninguno. Solo el dolor de las ampollas. Así que, yo, que soy un “segurolas” por naturaleza, pensé que por que no, esta vez, podía tratar de arriesgar un poco. Aumento ligeramente el ritmo en el descenso y rápidamente se quedan rezagados Javier Santana (21) y Ramón Sánchez (20).

En ocasiones podía llegar a ver a Carmelo y en otras no en función de las vueltas y trazados del recorrido. De repente veo al que hasta ahora había marchado en tercer lugar toda la carrera. Me habían comentado que apenas paraba en los avituallamientos y que su marcha era buena y constantes, pero en esta ocasión iba andando. Me paro a su lado y le pregunto que tal. Francisco Luis (19) me comenta que apenas siente los pies y que irá tranquilo. Le animo y yo continuo. De aquí a meta apenas pare a andar, tratando de trotar en todo momento a un ritmo de aprox. 7 minutos/kilometro. No era mal ritmo para llevar unos 130 kilómetros en las piernas.

Tras salir de la zona montañosa (16:00 aprox) continuo el descenso por un larguisimo barranco en ligero descenso de aprox. 7 kilómetros que te llevaba hacia la costa para después continuar paralelo al mar durante otros 4-5 kilómetros más. Gracias a que en este momento unas nubes cubrían el cielo, de lo contrario ese barranco se hubiera convertido en un verdadero infierno de calor. Toda esta parte final se hizo especialmente larga y pesada, dado que por un error de calculo mío, pensaba que quedarían unos 3-4 kilómetros, cuando aun quedaban 11-12. A pesar de todo, había salido de la montaña, el paisaje ya era totalmente diferente y empezaba a ver casas, pabellones, huertos, etc. Mi motivación iba a mas y los kilómetros a menos, y mientras, mis piernas igual de fuertes.

Ya entrando en el paseo de Tailarte, junto al mar, y camino a la meta a falta de 4 kilómetros, solo, no pude evitar llorar brevemente. No se porque. Todo había ido bien, no había sufrido en exceso, ni había tenido momento de especial dureza. Creo que fue una manera de autofelicitarme.

La gente del paseo me felicitaba, al darse cuenta que no pertenecía al resto de corredores de las carreras de menor distancia que continuamente me adelantaban, dado que además una ultima carrera de 11 kilómetros había salido a las 17:00 horas. Algunos preguntaban de donde había salido (en que carrera de todas las que había), o cuantos kilómetros llevaba. Al responderles, aplaudían aun mas al mismo tiempo que aumentaba mi emoción.

Ya en Melenara, era mi momento. Mikel Gonzalez iba a entrar en la meta tras casi 35 horas y 154 kilómetros y no el dorsal número 11. Además allí en meta estaría Mónica, que tanto me había ayudado y animado en todos los avituallamientos.

Al ver la playa y la meta llena de gente desde lejos, volví a emocionarme y por un momento pensé que no podría evitar entrar en meta con las lagrimas en los ojos. A pocos metros del arco de meta, suelto los bastones que tanto me habían ayudado para alzarlos levantando los brazos entre aplausos.


Llegando a meta

Reto cumplido"!! (Km154)

Tiempo final 34:59:12 (Según mi reloj)

Siendo felicitado por Samuel Arroyo (Primer clasificado por equipos y tercero en la general)

Rebosante de alegría soy recibido por Mónica y otros participantes de la ultra. No solo había terminado la prueba sino en un muy buen cuarto puesto de la clasificación individual. Realmente no es importante, pero es la primera vez que puedo sentir que entro en meta entre digamos …”los primeros”, sensación que por nueva, hay que también saber saborearla.

Me cuentan que hubo varios abandonos, corredores perdidos y desorientados, etc aunque siempre bajo la atenta mirada y ayuda de los organizadores.

Tambien me cuentan que todos mis compañeros de viaje en uno u otro tramo de la carrera llegaron a meta antes o despues. Felicitaciones a todos ellos. Como nos decian los participantes del resto de carreras de menor distancia de la UTGC al adelantarnos, sois unos "titanes".

Pero sin duda alguna me quedo con haber disfrutado de una carrera “entre amigos”, como comenté a inicio de esta crónica. Y es por esto, y solo esto, que me gusta el deporte.
….
Aunque algún “pero” debía haber no?.

Tras la ducha de rigor acudo al medico para que me hiciera las curas de las ampollas, terminando tumbado en la camilla con una bolsa de suero inyectada en mi brazo.


Con todos los "parches" que tuve que ir poniendome en carrera

Me asegura que es por precaución, pues tengo la tensión baja. Posteriormente y tras una copiosa cena acudimos a la entrega de premios, pero era imposible no quedarme dormido de pie, así que finalmente decidimos ir a dormir. Tras dormir como un niño y sin ningún tipo de dolor me levanto casi como nuevo. Ni rastro de agujetas, ni molestias, a excepción de las ampollas de los pies. Un pequeño paseo con desayuno y saludo-despedida a los organizadores de la carrera que seguían recogiendo “los bártulos”. En ese momento un pequeño dolor en la parte externa de la pantorrilla de la pierna izquierda. Poco a poco fue a mas hasta no poder ni permanecer de pie. El dolor era insoportable y tan solo se aliviaba si no apoyaba el pie. En carrera no había tenido ninguna molestia ni había recibido ningún golpe. No lo entendía. Cogemos el coche y nos dirigimos al hotel, pero al bajar del mismo, comienza el dolor otra vez insoportable y no puedo evitar llorar de dolor. Pido una silla de ruedas, era imposible apoyar el pie.

En la silla de ruedas prestada por el hotel

Pensé que podría tratarse de fractura ósea por estrés y me preocupó ciertamente. Acudimos al centro medico y tras las pruebas pertinentes me comenta que parece un tema muscular solamente. Me inyectan Diacepan que junto a Ibuprofeno hacen que poco a poco el dolor vaya remitiendo. Al día siguiente, ya podía caminar y todo quedó en un susto. 

Junto a Antonio (Derecha) y Bruno (Izquierda).
Por último agradecer a Antonio (Director de carrera), Mari Carmen, Bruno, Momo, Marta, Noelia y resto de voluntarios de la carrera por su dedicación y atención, al resto de participantes por su acompañamiento y juego limpio y en especial a Monica, que sin su ayuda, todo hubiera sido muy muy distinto.