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LOS 10000 DEL SOPLAO


19/5/2012 - Cabezón de la Sal (Santander)

…"Sufrimiento" en dosis pequeñas…


Por donde empezar…



¿ Y porque volver a Cabezón de la Sal, cuando siempre intento no repetir prueba?

Por la nueva e inédita prueba de la “Combinada”, 44 km de trail + 108 Km de MTB. No estaba nada mal, eh?

Perfiles de los dos sectores
No lo parece, pero el tiempo estimado para cubrirla, y eso si se daban todas las mejores condiciones posibles, sería entorno a las 14 horas, lo que suponía mas tiempo incluso que el empleado en los Ironman, aunque con la duda si resultaría mas o menos dura.

A priori, parecía que si, que podría suponer mas esfuerzo, pues los 44 de trail nos podrían dejar las piernas bastante “tocadas” antes de afrontar la MTB.

De cualquier manera, había que probar y me presento con el recién conocido grupo de BTT Villa de Jovellanos de Gijón, que me presentó mi amigo Iñaki Fernández. Un grupo de personas realmente agradables, con las que espero a partir de ahora coincidir en muchas de “estas”.

Junto al grupo de BTT Villa de Jovellanos en la Posada Valoria

La mayoría de ellos participarían en la prueba de solo MTB y algunos otros, cinco conmigo, haríamos la combinada.

Nos alojamos en el pueblo de Valoria a 4 kilómetros de Cabezón, lo suficientemente cerca y en una posada realmente maravillosa.

Como suele ser habitual, casi un ritual ya, las preguntas cruzadas entre todos…¿Y que vas a llevar de ropa?, Cuantas cámaras de repuesto? Y para cambiarte tras la transición?, etc..

Y es que en este caso, la empresa se antoja más difícil todavía, al tratarse de dos modalidades diferentes de larga distancia, y en especial o casi “sobre todo” por la climatología tan adversa que todas las previsiones parecían advertirnos.

Que iba a caer agua, era seguro, pero, cuanta?, frío también, pero cuanto?

Zona de stand
Los stand ubicados en la zona de exposición, que vendían “chubasqueros”, se ponían las botas, haciendo el “agosto” estando aún en el mes de mayo. Pero, bueno!!! como puedes ir a esta prueba sin ropa de agua!!!!

Ambiente del día previo
En cualquier caso, el viernes tarde-noche, el ambiente era mayúsculo, a pesar de las “chaparradas” de agua que parecían advertirnos de lo que nos venía encima. Todos pensando en ello, y “apiadándonos” de los participantes en el ultratrail cuya salida estaba prevista a las 23:00 horas del viernes. Incluso yo, que he participado ya en varios ultras, me decía a mi mismo “que locura” hacer un ultra en estas condiciones.

Salida de la prueba ULTRATRAIL a la 23:00

Sin más preámbulos, no situamos ya a las puertas de la salida y casi, casi con ganas de oír la ya famosa canción Highway to Hell de AC/DC y al speaker decir... Estáis preparados??

En estos momento previos no llovía y al menos nos servía de consuelo. Suenan los también habituales petardos y comenzó el verdadero …. INFIERNO DEL NORTE!!!

Salida de la prueba con petardos incluidos

Primeros kilómetros en llano para salir del pueblo camino a afrontar los primeros desniveles. Cojo ritmo crucero (unas 14 horas por delante) y llegamos a la falda de la primera dificultad montañosa de unos 5 kilómetros de longitud, la Sierra del Escudo.

Instantes iniciales de la carrera

Ivan Prendes e Iñaki Fernandez durante los primeros kilómetros

Primeros kilómetros
Ya desde las primeras rampas CACO, para ir guardando fuerzas, pero a pesar de ello, en el primer kilómetro de subida y a pesar de ir andando, me noto mareado, me suben las pulsaciones al máximo y pierdo todas las fuerzas. Que me pasaba?? Estaba tan sorprendido como todos aquellos que me iban adelantando desde ese punto, que parecían sorprenderse al verte ya tan “cansado”.

Incluso viendo un poco “borrosos” a mis dos amigos acompañantes (Iñaki Fernández e Ivan Prendes), les digo que algo me pasa, que sigan adelante ellos. No podía apenas andar y mucho menos trotar. Me dio la sensación que era algo similar, al “..mal de altura…”, por los síntomas, pero claro estaba que no podía ser eso al estar a unos 400-500 metros de altitud.

Subía las rampas ya con bastante desnivel, andando, pero debiéndome parar en varias ocasiones, para coger aire. La gente me pasaba fácilmente incluso los participantes de la marcha de montaña, otra de las modalidades de este “Los 10000 del soplao 2012”.

No me quedaba otra, me dije a mi mismo, “…aguantar y esperar a que el cuerpo me de la vuelta, tarde o temprano lo hará…”. Lo que no me imaginaba que ese momento llegaría tan tarde.

Corono, jadeando, la cima y comienzo a bajar, donde al menos algo bajaban mis pulsaciones. Llegamos al pueblo de Ucieda, tras finalizar el descenso y nos encontramos el primer avituallamiento. Sigo mal, tras ya una hora o mas incluso. Era muy raro lo que me pasaba, nunca antes los había vivido así. A pesar de ello continuo, mas pendiente de esto que de la lluvia y ya comenzó cuando me empecé a encontrar mal. De hecho ni me había puesto el chubasquero. Estaba aun caliente, así que jadeando continuo andando incluso en el llano camino a la segunda dificultar montañosa, el Campo de Ucieda. Esta subida era algo mas llevadera, si bien en todos los intentos que hacia para comenzar a trotar mis pulsaciones seguían disparándose obligándome a seguir andando. Aquí coincido con un chico de Mondragón (Guipúzcoa), al igual que yo, con mucha experiencia en pruebas deportivas de resistencia y me hizo algo de compañía andando junto a mi y conversando cuando podía hacerlo yo entre jadeo y jadeo. Incluso es se percató de ello, diciéndome…”…Joé, si apenas puedes hablar…”, “…No será sobreentrenamiento…”. Yo estaba casi seguro que no era eso. No sabia que me pasaba, pero no era eso.

Durante el sector de trail
Me fuerzo un poco incluso para trotar cuando el lo hacia, y seguirle la “rueda”. Poco a poco y tras dos o dos horas y media comienzo a notar que mis pulsaciones empiezan a normalizarse. Ya habíamos rebasado el segundo de los puertos y tras el descenso en el kilómetro 17-18 llegamos, donde estaba el primer avituallamiento sólido.

Aquí encuentro a Iñaki Fernández, lo que agradecí. Me comenta que ha comenzado a tener alguna que otra molestia muscular y que no sabia si continuar o no. Desde que comenzó la lluvia no había parado, incluyo yendo cada vez a más. Todos estábamos empapados, con una temperatura ambiente de 8-11 grados. Yo seguía sin chubasquero. Seguía caliente, y preferí continuar así.

Ánimo a Iñaki y le digo que trate al menos de ir andando hasta el siguiente avituallamiento en el kilómetro 28-29. Yo que me encontraba algo mejor continuo la marcha para subir la tercera de las cuatro ascensiones importante de que constaba el total de los 44 kilómetros.

Hasta ahora, el recorrido estaba lleno de barro, pero fue a partir de este tramo, donde el barro ganó protagonismo, convirtiendo en uno de los grandes protagonistas de la jornada. Curiosamente yo ya me encontraba recuperado y ya me notaba que iba a mi ritmo habitual, se me pasaron los síntomas.

Una verdadera pista de patinaje en barro, todos haciendo malabarismo para evitar caer o trazar el mejor recorrido posible, pues barro se pisaba siempre, pero se trataba de no sucumbir bajo el y hundirte demasiado. Tras la ascensión inicial de este tercer momento el recorrido transcurría por senderos muy estrechos con pequeños toboganes y aquí se evidenció que muchos participantes tendrían serios problemas, para terminar tan solo el maratón. En la carrera coincidíamos con los participantes de la modalidad de maratón (solo) y marcha a pie, y con el panorama existente, en mas de una ocasión me comentaron …” …y después tenéis que coger la bici…estáis locos…”. Y en parte tenían razón. Tan solo cubrir el sector de trail nos iba a llevar mucho mas tiempo que el haberla cubierto en seco debido al barro que dificultaba y mucho la marcha. Yo que había estimado una 6 horas para hacer el maratón, sabía ya que de terminar me iría a las 06:30 o 07:00 como poco.

Hubo caídas de importancia, como el chico que se clavó una rama en la pierna al caer, que fue socorrido por otros participantes que en volandas trataban de llevarlo hasta el próximo avituallamiento. Esos sin son los verdaderos valores del deporte. Muchas caídas, que por supuesto hacían que las piernas se resintieran aun más, al tratar de evitarlas. Yo también tuve una caída de importancia que hizo que me golpeara en la rodilla con una piedra. No quise ni mirármela. Espere que se pasara el dolor y continuar. (Mas tarde comprobé que tenia una herida importante pero de escasa gravedad).

Continuo como puedo y empiezo a encontrar a los compañeros del grupo de BTT Villa de Jovellanos con los que me alojé el fin de semana. Charlo con ellos un rato y voy dejándolos atrás pues me encontraba bien. De los cinco del grupo que hacíamos la combinada tan solo tenía por delante a Ivan. Poco a poco iba adelantando a mas participantes, lo que me animaba bastante. Llegó ya al tercer avituallamiento y casi sin parar (llovía muchísimo) continuo para no quedarme frió. Tras una subida con mucho desnivel entorno al kilómetro 31 ya noto que me quedo frío, llovía muchísimo y con la altura ganada, tuve que sacar el chubasquero. Entro un poco en calor y si bien un poco cargado muscularmente sigo buen ritmo. Tan solo pensaba en terminar en maratón pero tenía muchas dudas sobre si coger la MTB o no. Ya lo pensaría al llegar.

Afronto la última y más dura de las subidas, El toral, una fuerte subida de esas que puedes ir viendo a todos los participantes por delante y por detrás serpenteando por la falda de la montaña. Imágenes preciosas deslucidas por el mal tiempo y las grandísimas dificultades para no caer para abajo por el excesivo barro ya pisoteado por muchos participantes.

En esta ascensión hago piña con un Asturiano y sigo su “rueda”, lo que me hizo no perder ritmo. El decía que iba bien y además, que participaba en la combinada como yo, pensaba que de llegar, llegaríamos en puestos bastante adelantados, cosa que no me cuadraba a mí, pero bueno daba igual aunque me animó un poco mas.

Coronamos el monte y ya en descenso hasta cabezón, llegando antes al ultimo avituallamiento a 4 kilómetros de meta. Ambos apenas paramos para no quedarnos fríos bajo la lluvia y ahora el viento, que seguía sin parar.

Finalmente llegamos a Cabezón, aunque ya había empezado a tener alguna molestia muscular en el último descenso. La llegada a meta, muy emocionante, por la gente que allí esperaba, al tiempo que se oía al speaker.

Llegó a la transición y era el momento de decidir que hacer. En la carpa estábamos 5 o 6 en la misma tesitura. Varios, incluso el asturiano dice que el se queda. Otros dos también se quedan. Aparece Iñaki, que había abandonado y le habían acercado en coche hasta el pueblo. El me anima.

La organización nos dice que debido a las malas condiciones metereológicas, se habían visto a recortar el recorrido de la MTB pasando a ser de 108 a 70 kilómetros. Al parecer había habido muchos problemas con los participantes de la prueba de solo MTB, en especial por hipotermias. A ellos también les había recortado el trazado. También nos comentan que había habido muchos abandonos.

La organización me comenta que si quiero salir, que lo haga ya pues no iban a dejar a nadie mas subir a la montaña con la MTB. Yo sabia que tras de mi había muchos participantes de la combinada aun. Decido salir.

Tras la transición, acompañado de Iñaki en los primeros kilometros


Los primeros kilómetros por carretera y en llano, sufro muchos calambres, tanto por la transición en si como por el frío, acrecentado por el viento en contra de la bici.


Otra vez pienso, ya pasarán, no sería la primera vez. Poco a poco voy entrando en calor y mis pernas se relajan, comienza una dura subida al puerto del Moral de unos 9 kilómetros.

Me empiezo a encontrar bien otra vez. Sabía que era el último de la combinada pues ya no iban a dejar a nadie mas salir y no esperaba poder alcanzar a ninguno por delante.

Sin embargo, nada mas empezar el puerto, alcanzo a un participante. Hablo con el un poco y me dice que vaya delante que el va a ir muy tranquilo. Continuo la subida y me voy cruzando con los participante de la carrera de MTB que bajan ya camino a meta a gran velocidad, en ocasiones ocupando toda la pista sin pensar que alguna bici podría estar subiendo. De hecho incluso llegué a colisionar con uno y por suerte, este no cayó y no arrastró a todo el grupo con el que iba.

Muchos me saludan y animaban pensando en todo lo que me quedaba todavía, e incluso alguno se sorpendría bastante de ver subir a alguien. Poco a poco, iba subiendo a buen ritmo, voy “cogiendo” a otros participantes de la combinada e iba ya lanzado (dentro de lo que cabe), 2,3,4… y así hasta unos 15-17 participantes de la combinada. La verdad es que el puerto del Moral, se me hizo largo, pero tras coronar, comienzo el descenso a la máxima velocidad posible a pesar del frío que sentía y es que en ese momento me dio un bajón y necesitaba comer rápidamente. Ya no me quedaba comida, y necesitaba comer rápidamente. Con el frío del descenso mis cuadriceps se enfriaron y a pesar de casi ya ni dar pedales pues la velocidad era de por si muy alta, comenzaron a darme calambres. Iba mucho mejor subiendo que bajando curiosamente y todo por el agua y el frío. Casi llegando al final del descenso donde estaba situado el avituallamiento adelanto a Ivan, el último de mis compañeros y veo que va con bastante frío, le saludo y animo y continuo hasta el avituallamiento.

Poco después llegó el y dedicamos unos minutos a comer, beber e incluso tomar un café caliente con orujo de la zona que de no se donde sacaron el personal del avituallamiento. Todos ellos entregados al 100% por y para los ciclistas. Aquí me enfrío mucho y mis cuadriceps están totalmente contraídos. Solo podía estar de “cuclillas” para evitar la contracción. Así pues decido no esperar mas, tras comer como un verdadero glotón, y comienzo el puerto de vuelta (en ascenso) con la esperanza de entrar nuevamente en calor. Ivan sale conmigo y poco a poco me voy encontrando de nuevo mejor. Finalmente Ivan se queda algo rezagado y yo me sumo a la rueda de un pequeño grupo de participantes de la MTB, aquí ya estábamos todos mezclados, para dejar que me lleven hasta la cima. Desde que comencé el sector de bici había adelantado a unos 17-18 participantes de mi prueba y había visto bajar a otros 15-18. Estaba totalmente perdido en cuanto al puesto que iba ocupando, pues al ser un recorrido de ida y vuelta, supuestamente había tenido que ver a prácticamente todos los participantes de la combinada y no me cuadraba, pues el speaker en la transición había anunciado que habían hecho la misma unos 90 participante de los 139 que iniciaron la prueba. Y el resto? Habían llegado a meta hasta de hacer yo la transición??

Hago el descenso fuerte junto a otro grupo de MTB, que incluso me permitir el lujo de dejar atrás ya en el llano por asfalto camino a Cabezon de la Sal. Alcanzo otro grupo de MTB y de relevo en relevo hasta meta, eso si, sin muchas fuerzas ya.

Emotiva entrada a meta, pues realmente había sido duro en especial por las condiciones climatológicas.

Finalmente pude saber que pase el arco de meta en el puesto 47 de 139 participantes (Tan solo acabaron la prueba 65) con un tiempo de 11:16:45. Después de todo no había estado mal tras la perdida de tiempo que acumulé con el “mareo” y todo eso, que solventé de alguna manera con un buen sector de bici en el puesto 31.

La organización, como en otras ocasiones lo dio todo, pero creo que se vieron algo desbordados por las circunstancias.

Viví así pues, una de esas experiencias que “marcan”, no solo por su novedad sino más bien por su dureza.

Esta claro que esta edición será recordada de manera especial.

Lo dicho; “…sufrimiento en dosis pequeñas…” durante al menos 11 horas y media.