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ULTRA TRAIL GUARA SOMONTANO 2011






Alquezar (Huesca) - 1/10/2011

Demasiados inconvenientes...

Ya en mi anterior cronica sobre el Ultratrail de la Transgrancanaria, comentaba que era la prueba mas dura en la que habia participado por encima de otras como por ejemplo los varios Ironman en los que he participado. Claro que en muchas ocasiones, los deportistas tenemos esa "...memoria pez..." que hace que pronto se olviden los momentos de sufrimientos y penurias que vivimos en las competiciones.










Por ese mismo motivo, aparecí en Alquezar con ganas de participar en la III edición de este Ultratrail, con el objetivo puesto en el Ultratrail de Montblanc del 2012.

Y lo peor de todo es que además "arrastré" a 3 compañeros de fatigas (Juanma, Ion y Peio), de esos que al igual que yo, nos presentamos en cualquier linea de salida de cualquier carrera y a ...haber que tal... (desde luego, ...memoria "pez").

(De izquierda a derecha) Peio, Ion, Yo y Juanma
En Alquezar, precioso pueblo que descubrimos por primera vez, el ambiente era muy acojedor y desde luego los paisajes y geografica de la zona de obligada visita.

Imagenes de los momentos antes del inicio de la carrera.
A las 09:00 del sábado allí estabamos con nuestros últimos "...llevo todo?", "...Oye, tu llevas esto?, jó yo no, se me ha olvidado", "Quieres que te deje estos otro?, he traido mas por si acaso...", etc.

Un cohete inauguraba la carrera a modo de chupinazo de fiestas. Dia soleado, y se esperaba mucho calor. De los 112 inscritos, salimos 97 corredores.

Primeros kilometros mas o menos de forma relajada hasta que el primer descenso, Juanma decide empezar a adelantar corredores y yo decido ir con el.

Poco a poco y casi sin darnos cuenta comenzamos a marcar un ritmo alto, y aunque habia decidido ser mas prudente al inicio, me encontraba agusto a ritmo que imponía Juanma.

Ya casi desde el principio todos arrancamos a sudar, habia que tener cuidado con la hidratación.

Todo iba bien hasta que sobre el kilometro 20, en un cambio de desnivel, noto mi primer calambre en el aductor izquierdo. Entonces recordé que el viaje en moto de 6 horas del día anterior, no me iba a sentar nada bien. Pero claro, es de esos viajes que cada año repito con mi grupo de motos y que por falta de fechas habiamos tenidos que "colar" justo antes de la carrera.

Juanma y yo en solitario

En ese momento, le digo a Juanma que siga el, que yo iré mas tranquilo. A pesar de esta prudencia, no sería el último de los calambres que sufríiría lo largo de toda la carrera, asi que ademas del viaje en moto empezé a sospechar que quizas no me habia hidratado bien. Si hago memoria, creo que puse contra las cuerdas a todos y cada uno de los músculos de mis piernas, pues todos ellos se quejaron. Hasta el punto que me era imposible quitarme-poner las zapatillas para quitar las piedrezillas que una y otra vez colaban en ellas. Cualquier gesto diferente del de "correr" tenia todos los boletos para sufrir algún que otro calambre. A pesar de todo, paraba, trataba de respirar hondo, estirar un poco y adelante. Una operación que se repetiría durante los casi 80 kilometros que me restaban.

Peio durante la carrera

Y poco a poco, otra vez con Juanma, que alcanzaba tras hacer la "goma" en repetidas ocasiones, fuimos cubriendo kilometros "bailando" entre las rocas. Y es que si algo caracteriza esta carrera, son las "rocas". Distribuidas por practicamente todo el recorrido, de todos los tamaños, formas y posición. Muchas de ellas sueltas, de esas que le pegas un puntapié sin querer, haciendo malabarismo para no caerte, pero que sigue pegada a tus pies marchando contigo hasta que no le has golpeado varias veces. No pude evitar exclamar en mas de una ocasión "put..piedra". Comentario general entre los corredores.

Ion durante la carrera
El terreno pedregoso y el intenso calor paso factura a todos de una manera u otra.

En el puesto de control 5 de Rodellar (km 42) tras una muy dura ascensión , un corredor gentilmente y tras ver que no me podia ni calzarme las zapatillas, me entrega dos bolsas de suero para solucionar el tema de calambres, el abandonaba. Se lo agradecí.
Avituallamiento de Rodellar
Y así, con Juanma, entre calambre y calambre, entre piedra y piedra y ya con bastante dolor en las plantas de los pies rebasabamos el ecuador de la carrera. Sobre las 18:00 ya notabamos que el calor iba a menos y se agradecía.

El calor y las piedras habian hecho justicia y ya empezaban a ser numerosos los corredores que empezaban a abandonar la prueba.

Ya para entonces mi planteamiento era tan solo andar ligero, a buen ritmo, y pensando unicamente en los kilometros que separaban un control de otro, (8,11,9, 10, etc.). Algunos tramos se hacian realmente interminables llegando incluso hasta 2 horas para cubrir 8-10 kilometros.

Cada vez con mas dolor en la planta de los pies, no se si por las piedras que continuamente entraban en las zapatillas o las propias zapatillas en si mismas, que nunca habia utilizado antes para recorridos tan largos, solo para entrenar. La cosa es que al cansancio general se le sumaba un intenso dolor de pies.

Junto a Juanma durante la carrera

En puesto de control 7 del pueblo de las Bellostas que está metido dentro de una nave agrícola, pasé uno de mis peores momentos. Tanto es así que lo que cuando yo pensaba que podrían quedar unos 25 o poco mas kilometros, me comentan que quedan todavia 35km!!!. Habia llegado al control con mucho dolor en los pies, cada vez que pisaba era como si me estuvieran clavando una abuja.

Un chico junto a mi, me dice que el lo dejaba. Me contagia y pregunto a los voluntarios si en ese punto había taxi de retorno. "Si", me contestan, "esta aqui mismo", "Os puede bajar al Alquezar". Me lo pienso un poco, lo hablo con Juanma y le digo que lo dejo.

Juanma, me dice que no, que se compromete a ir conmigo aunque fuera a menor ritmo, pero que llegariamos juntos. Me habia quedado frio eran las 19:30 o 20:00. Estaba empapado por el sudor. Me dejo convencer por juanma y me comprometo a seguir hasta el siguiente punto de control. Me cambio de ropa y me coloco ya el frontal. Anochecería pronto. Aqui un gallego que tambien pensaba dejarlo se anima y dice que va con nosotros. Asi los tres, afrontamos el que sabiamos que era uno de los tramos mas complicados de larga ascensión y nocturna.

Curiosamente preferí yo marcar el ritmo, a buen paso a pesar del dolor. Alcanzamos a la que a la proste sería la 2ª clasificada de las chicas que se acopla tambien al grupo. Sigo tirando del grupo.

Así y tras otras 2 horas llegamos al punto de control 8 (67km), en la cresta de la Sierra de Sevil, 9,5 km de ascenso hasta el punto más alto de la carrera (1400m) y a falta de unos 27 km para meta.

Imagenes del recorrido (durante el día)
Se supone que el corredor que llega aqui, termina la carrera puesto que apartir de este punto kilometrico el terreno es ya favorable. Pues yo no. Solo pensar que tenia 27km por delante con aquel dolor de pies, se me hacia insufrible. Ahora si decido firmemente dejarlo. Abandono.

Me despido de Juanma y el chico gallego. Les deseo suerte. Se van.

Con los voluntarios de este punto de control, muy agradables (como en todos) mantengo una conversación agradable. No me pueden asegurar cuando podrán bajarme al pueblo. Me dan unas mantas y me meto en el coche para no quedarme helado. Tocaba esperar.

Pasaba el tiempo y otros corredores. Empezaba a estar incomodo. El estar allí, esperando a ser "evacuado", pero viendo pasar a otros corredores, no era muy agradable. Me llama Ion por telefono y le comento que lo he dejado. Me dice que esta junto a Peio y que estan en el punto de control anterior, osea a unas 2 horas.

Pregunto nuevamente por si saben cuando podrán bajarme y me confirman que debiamos esperar mas tiempos. Llevaba 1 hora y 20 minutos para entonces en el interior del coche.

Habrian pasado unos 10 corredores por ese punto de control. Mi cabeza no paraba de dar vueltas y salgo del coche. Me calzo las zapatillas con los pies algo menos doloridos ya y les comento que continuo. Se alegran, me animan y me dicen que lo conseguiré. Me despido y marcho ahora si, en solitario.

A mi ritmo, solo, comenzé a ir a gusto. Quizas sin la presión de seguir a ningún grupo, iba mas tranquilo y sobre todo mas animado. Mi cabeza marchaba. Ahora si disfrutaba, seguia con dolor, pero daba igual, sabia que iba a llegar. Ahora si tenia tiempo incluso de disfrutar del cielo estrellado, esplendido.

Tras cruzar varios toboganos por la cresta de la montana hasta el PC9 situado dentro del refugio Mesón de Sevil y a 8 kilometros de distancia , comenzó el descenso.

Del CP9 al CP10 en la Ermita de la Viña, habia 8,5 km, un 90% de bajada, estoy fuerte y comienzo a trotar durante largo tiempo sin parar.

Es aquí donde alcanzo a Conchi, una agradable chica que marchaba sola y decido dejar de correr y hacerle compañia. Así en compañía sería mas ameno.

Hablando y hablando de muchas cosas, o comiendo su gran bolsa de golosinas, se nos iban pasando los kilometros. Parecía que nos conocieramos de hace mucho tiempo.

Curisosamente a pesar de haber bajado mucho el ritmo, tan solo un corredor nos adelantó y es que a estas alturas de la carrera, ya todo el mundo estaba justito de fuerzas y solo pensaba en llegar.

Así, y tras rebasar el CP10 y llegar al Cp11, en continuo descenso llegamos a la última subida entre Badiquero y Alquezar, la meta. La verdad es que fué el único momento que dejamos de hablar y es que se nos hizo algo pesada y dura. Despues ya, y animándonos los dos al ir dejándose ver las luces de Alquezar, comenzamos nuevamente a trotar.

Imagen de Alquezar de noche

Ya veiamos el pueblo, ya estaba allí, y tras un descenso algo complicado para nuestros cuadriceps y pies, gracias a nuestras amigas las piedras, llegamos al pueblo y por fin a la meta. 19:08:28. en el puesto 40 de los 78 corredores que finalmente llegaron a meta (19 abandonos).

Allí en meta, Juanma que habia entrado 1 hora y 25 minutos antes que yo, justamente el tiempo que yo habia permanecido en el coche "abandonado". Solo faltaba esperar a Ion y Peio que finalmente entraron en meta 2 horas aproximadamente mas tarde, en 20 horas 57 minutos. Buena carrera tambien la suya.

Muy contento por el tramo final de la carrera que SI disfrute, y por haberme superado a mismo a pesar del intenso dolor que en el momento de escribir esta crónica sigue aún presente en mis pies.

Dignos de admiración son todos los voluntarios y miembros de la organización, con recuerdo especial para tres señoras que se encontraban en el CP 9 (Creo, no estoy seguro), si, esas que comenzaban a pitar con el silbato cuando veían algún corredor llegar a lo lejos y que me hicieron pasar un rato especialmente agradable por la atención que te mostraban y los animos que te daban. En cualquier caso, gracias, gracias a todos!!!

Junto a Conchi, ya al día siguiente
Gracias tambien a Juanma y a Conchi, con los que compartí muchos kilometros. Y es que a pesar de todo ... siempre merece la pena.